Nuestro colaborador Jordi García-Soler, un periodista de prestigio y de largo recorrido, ha subrayado en El Plural que Joan Laporta, presidente del F.C. Barcelona, comparte –según declaró él mismo, el otro día, en Catalunya Ràdio- el ideario de Joan Carretero, ex alcalde de Puigcerdà y conseller de la Generalitat durante la presidencia de Pasqual Maragall. Carretero se escindió de ERC por considerar que su partido era en exceso contemporizador con ICV y, sobre todo, con el PSC. Noticias relacionadasEl presidente del Barça coquetea con Carretero, el Umberto Bossi catalán, neoliberal y xenófobo La protesta independentista, más pendiente del fútbol que del Constitucional Laporta –que se aprovecha de forma cada vez más descarada del Barça para favorecer sus intereses políticos personales- encabezó el once de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, una manifestación independentista, integrada por grupos y sectores no alineados con los partidos nacionalistas clásicos. Al frente de esa marcha estaba Laporta. El gesto del presidente blaugrana bien pudo constituir un mensaje a CiU y a ERC de que su apuesta soberanista va más allá del actual statu quo.
Radicalismo independentista El radicalismo independentista de Carretero parece satisfacer a Laporta. Pero también, y en paralelo, da la impresión de que agradan a Laporta otros ingredientes no estrictamente soberanistas. Carretero emula a la italiana Liga del Norte, liderada por el veterano ya Umberto Bossi y que incluye en su doctrina básica una innegable xenofobia -no exenta de racismo más o menos enmascarado-, además de alergia creciente hacia los inmigrantes, mezclado todo ello con el desprecio a los ciudadanos del sur de Italia y con la exaltación del neoliberalismo sin complejos. Por supuesto, la Liga del Norte quiere separarse del resto de Italia. Forma parte del Gobierno Berlusconi, escorado paulatinamente a la extrema derecha de modo ciertamente provocador. Rechazan el Estado del Bienestar, denigran el intervencionismo socialdemócrata y odian o menosprecian, por ejemplo, a los palestinos. Apoyan a los opresores y no los oprimidos.
La bandera estelada Que nadie se sorprenda. Debajo de la bandera estelada –la bandera de la independencia de Cataluña- se hallan más o menos agazapados no pocos neocons a la catalana con o sin barretina. Otro exponente de este pensamiento reaccionario -disfrazado de falsa modernidad- es Xavier Sala Martí. Se trata de un brillante catedrático, tan pintoresco como estrafalario, profesor en Barcelona y en varias universidades norteamericanas, compañero de Laporta en la junta directiva del F.C. Barcelona y, según versiones solventes, probable sucesor de Laporta en la cúpula barcelonista.
Sala Martí y Esperanza Aguirre Aspira el independentista Sala Martí, más pendientes de la cartera que de la bandera, conseguir la independencia para transformar Cataluña en otro feudo del liberalismo como los EEUU de antes de Barack Obama. Sus buenas relaciones con Esperanza Aguirre se pusieron de manifiesto en TV3, el 24 de abril de 2008. Las coincidencias ideológicas de fondo, junto a la defensa de intereses similares, están por encima de patrias y banderas. Ni Laporta, ni Sala Martí, ni Carretero se encuentran solos en sus aspiraciones de construir un Estado catalán a la medida de los poderosos económicamente hablando o de las clases emergentes. En CiU los tiempos en los que Jordi Pujol predicaba el modelo sueco para Cataluña, cuando Suecia era el referente de bienestar social y de política socialdemócrata, han pasado al baúl de los recuerdos. Artur Mas y sus amigos –los hijos biológicos y sociológicos de Pujol- aparcan u olvidan la cuestión social y levitan soñando una Cataluña vertebrada en torno al liberalismo sin tapujos.
Otra cosa en juego Entre los separatistas de la alta y media burguesía catalana y el PP, el partido del nacionalismo español, no hay grandes diferencias, más allá de los litigios nacionalistas. Si fuera derrotado el Gobierno tripartito actual, claramente socialdemócrata, la pujante presión conservadora se notaría tanto en Cataluña como en España. Es muy importante para la mayoría de los ciudadanos no caer en la trampa de los símbolos, las señeras, los himnos o las fronteras. Lo que se está jugando es otra cosa, bastante más relevante. Ojo, pues, a la ambición política de Laporta. No es una anécdota. Recordemos que otra gran plataforma de Berlusconi para llegar políticamente donde ha llegado fue el Milan.
Enric Sopena es director de El Plural
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» Laporta o el independentismo neocon
« - Vicenç - 16/09/2009 01:27