El tema del espionaje interno en el Barça tambien trae cola. con las informaciones que hoy trae El Periodico, se ha visto que eran informes para conocer interioridades de los posibles candidatos, en la lucha electoral, y no era una auditoria de seguridad. Joan Oliver ha quedado en entredicho, y esperamos sus explicaciones, y me extraña que Laporta no supiese nada de este tema.
Los informes de Oliver no aluden a la seguridad de los vicepresidentes A falta de precisiones sobre qué es una «auditoría de seguridad», las pesquisas a las que fueron sometidos los cuatro vicepresidentes del Barça tienen todas las trazas de una operación de espionaje con fines preelectorales. Tras la lectura de los informes elaborados por la agencia de detectives Método 3, que hoy publicamos, es fácil llegar a esta conclusión por demás obvia. Como consecuencia, se vienen abajo todos los esfuerzos desplegados por el director general del club, Joan Oliver, para presentar el trabajo que encargó a los detectives como una operación destinada a garantizar la seguridad de los vicepresidentes. El hecho de que los informes contengan datos antiguos y poco relevantes, pero subrayen, en cambio, algunas características de la vida privada y la proyección pública de los vicepresidentes deja pocas dudas en cuanto al objetivo del espionaje: suministrar material para, llegado el caso, neutralizar sus aspiraciones electorales. Por esta razón resulta aún más incomprensible que los cuatro espiados, en cuanto tuvieron conocimiento de los hechos, no exigieran la dimisión de Oliver o, alternativamente, presentaran la dimisión. De esta forma se habrían distanciado de unos acontecimientos nada edificantes y, de existir, habrían legitimado sus aspiraciones electorales sin tener que dar cuentas por haber tolerado una situación injustificable. Todo lo cual no exime a Oliver de dar respuesta a las misteriosas razones que concurren en el caso. Si no lo hace y no aclara el propósito de los informes punto por punto, dará pábulo a la sospecha más que verosímil de que la maraña detectivesca obedeció a la pugna que se avecina en el Barça para suceder a Joan Laporta. Al mismo tiempo, resulta urgentísimo esclarecerlo todo porque, de lo contrario, se multiplicarán las dudas relativas a la gestión del club. ¿Cómo puede funcionar como es debido una entidad de las dimensiones del Barça si su presidente dice, primero, no saber nada del encargo a los detectives y luego aparece el director general dando unas explicaciones que resultan no ser ciertas? ¿De qué forma afecta a la cohesión de la directiva que parte de ella sea sometida a espionaje y el presidente apoye los argumentos de quien ordenó una operación de la que, según dice, hasta entonces no tenía noticia? Porque, hasta el momento, solo un dato no ofrece dudas: los vicepresidentes fueron víctimas de una operación de espionaje y no de protección.