irichc     Fecha  3/04/2003 23:16 
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Volver al foro Responder También se usan cuchillos para matar, ergo los cuchillos son malos (n/m)   Admin: Borrar 	mensaje
 
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>"Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invoca solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo." Hace más de doscientos años que Voltaire escribió estas palabras, y todavía hoy siguen con plena vigencia. Los líderes de EEUU e Irak, dos estados en principio laicos, no dejan pasar ningún discurso sin clamar a Dios.
>El Presidente Bush, sentado en la mesa con su gabinete de confianza, lo primero que hace cada mañana, antes de ver informes o dossiers, es leer la Biblia y rezar junto a su equipo. Sadam Hussein, igualmente, trufa los mensajes que dirige a su pueblo con repetitivas alusiones a la divinidad.
>Ionesco dijo que "las guerras se han inventado para matar con la conciencia limpia". Las soflamas religiosas ayudan a apaciguar esa conciencia y, sobre todo, sirven de acicate para que el "exterminio del prójimo" -por recuperar las palabras de Voltaire- sea más decidido, más eficaz.
>La batalla de Bagdag está a un paso. Es el momento de dar un último impulso a los soldados. Las arengas militares resultan curiosas: mezcla de psicología, márketing y, desde luego, invocaciones a Dios. Una sesión de motivación, en el ámbito comercial-empresarial, tiene varios ingredientes, algunos muy útiles y algunos muy irrisorios. Una sala neutra -que no despiste al personal con decoración o mobiliario llamativo-, un director o directora comercial y los agentes o delegados comerciales. Todos de pie. Se piensa que el encontrarse sentado invita a la relajación y la introspección. Estando de pie, en círculo, la atención es mayor, aumenta el estado de alerta y las emociones emergen con mayor facilidad. La motivación se produce mediante estímulos psicológicos, impulsar esos estímulos es el objetivo del jefe. Se incide, por ejemplo, sobre la avidez -deseo fuerte de conseguir algo-, la urgencia -tiene que ser ahora- y la escasez -sólo tenemos esta oportunidad-, impulsos humanos que se hallan en nuestro interior y que afloran sin demasiada dificultad con esas trampas del discurso. Con dichas técnicas, se puede vender un coche, una enciclopedia o... una batalla.
>Pero, por supuesto, para esto último hace falta algo más. Ese valor añadido es la religión. Ningún motivador militar puede prescindir de Dios u otros entes equivalentes (la patria, por ejemplo). Cuando se tratar de morir o matar, todas las ayudas del mundo vienen bien. Siempre me he preguntado si los suicidas (los palestinos, por ejemplo) tomarán alguna sustancia. Me refiero a drogas. En 'Noticia de un secuestro', Gabriel García Máquez cuenta que los sicarios de Escobar entregaban un par de pastillas (narcóticos) a unas personas secuestras, justo antes de llevarlas al bosque y ejecutarlas. Se las ofrecían para hacer "más llevadero" el fatídico momento. El problema con los suicidas es que, al estallar en mil pedazos, resulta complicado hacerles la autopsia y comprobar si también les dan algo. Quizá los 'marines' se conformen con pelotazo de Johnny Walker. No lo sé.
>Lo que sí sé es que Voltaire tenía razón. Es tiempo de banderas y de dioses. Y de jefes asesinos.
>
>(c) L. E.
>
>Participa en el I CERTAMEN DE ENSAYO FILOSÓFICO DEL CIBERESPACIO:
>
>Presentación:
>http://boards2.melodysoft.com/app?ID=socioainhara&msg=2669
>Bases:
>http://www.sintetica.org/bases.html
>
>                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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