[SANTO]     Fecha  26/03/2003 18:42 
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Volver al foro Responder Re: Sobre la naturaleza de la territorialidad   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Habrá sido una reacción burguesa por mi parte, {-SaDe-}, eso de señalar una injusticia y acto seguido, con ánimo de defenderme, acogerse a ley, cuando ésta es en realidad lo suficientemente ambigua como para no resolver nada. Pero en este caso, al contrario que en otros, no es tan ambigua.

El derecho a hablar catalán está recogido en la Constitución. La obligación de hablar dicha lengua no la veo en la Carta Magna. El artículo 3 de la Constitución, en conjunto, coloca al castellano en una posición prioritaria con respecto al resto. Es un artículo que podríamos llamar "centralista", fruto de eso que denominas "nacionalismo español". Sí, así es. Si no nos gusta, hagamos lo que propone kolokao: reformemos la Constitución.

Respecto a tu argumentación, basada en el esquema de 'derechos' y 'obligaciones', déjame decirte que los derechos y las obligaciones no son reversos de una misma moneda, complementarios por inseparables. Esa asociación me parece que está afectada por cierta herencia cristiana que une premios y castigos en el plano moral y los traslada a lo político creando confusión. Mira, de las obligaciones uno no se puede escaquear; de los derechos sí. Por eso, por poner un ejemplo, resulta alucinante cuando los curas nos hablan de que la eutanasia es deplorable porque atenta contra el derecho a la vida. Y es cuando algunos nos preguntamos ¿pero qué derecho es ese al que no se puede renunciar?

Esa misma línea argumentativa utilizas tú, marqués. Dices: la pretensión de que todos los ciudadanos españoles puedan optar en igualdad de condiciones a una plaza de profesor en Cataluña atenta contra el derecho a hablar catalán. Y razonas tal aserto sustituyendo 'derecho' por 'obligación', como si fueran términos intercambiables.

Entiendo que kolokao, al expresar la posibilidad de modificar la Constitución, es consciente de la ilegalidad, ¡de la inconstitucionalidad!, de los reglamentos que rigen las universidades catalanas. Digo lo mismo que en el caso del País Vasco, que tanto debate generó aquí, reformemos la Constitución. Pero no estiremos la actual como si fuera un chicle para increpar al otro con un "¡yo tengo razón!".

L. E.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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