Jaime Richart    richart@telefonica.net Fecha  17/10/2003 15:53 
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Volver al foro Responder La responsabilidad de la Prensa   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Leyendo el artículo de Joseph E.Stiglitz, Nobel de Economía y varias títulos más, en El País de hoy, me viene a la cabeza de nuevo la alta y en muchos aspectos decisiva, responsabilidad de los medios de información en el desarrollo de los acontecimientos. Stiglitz es rotundo. Hay que oponerse a Bush y a los Estados Unidos, simplemente no consintiendo lo que hasta ahora se le ha consentido …

Pero un artículo como el de este Nobel aparece "sólo" un año y medio después de la invasión de Irak y dos de la de Afganistán. En este tiempo sólo ha publicado El País artículos en tono parecido, de Rifkin y de Chomsky, alguno también de Beneyto. Y me fijo en El País porque se tiene y le tengo por el tuerto en el país de la progresía...

¿Dónde estaban días antes de ambas invasiones estos prohombres del pensamiento? Pues seguro que bramando contra la ignominia a la que el planeta estaba asistiendo. Sin embargo, nada o muy poco de ese espíritu abiertamente opositor a los crímenes que se estaban gestando y luego materializando trascendió a los medios "oficiales" de expresión. A ninguno se le publicó los artículos que sin duda debieron enviar a los rotativos más prestigiosos. El talante de los valientes no se manifiesta años después de las barbaridades. Eclosiona al percibir anticipadamente respecto al resto de los mortales las amenazas, y estalla el mismo día y a la misma hora en que se están cometiendo. De manera que ¿quién tiene la culpa de que un estado de opinión no fructifique en el momento oportuno? Los periódicos, las agencias, los media... son, se hacen, cómplices así de los abusos, y hasta de las invasiones de las potencias y de la hiperpotencia. Y al final resultan ser más o menos del mismo pelaje. El miedo al amarillismo debiera estar a buen recaudo. Hay situaciones que debieran intentar detenerse cuando van por la pendiente, publicándose y atronando a todas las conciencias sin hacer guiños al poder ni estar mirando a cada minuto a la cuenta de resultados "previsibles" si se opta por la dirección justa. Pero no. EL País, como toda la infraestructura mediática se limitó a mantenerse en el papel de moderación que se había asignado en su fundación. Es decir, hasta en los tiempos gravísimos, la cuestión está primordialmente en seguir haciendo literatura, y en política internacional análisis light aunque estén cayendo chuzos de punta. Con su pan se lo coman El País y sus afines. Todos ellos, a fuerza de disputarse el campeonato de los "valientes más moderados", vienen a ser como las ideologías prácticas y teóricas de los partidos al uso en la política interior española: variaciones sobre un mismo tema, fiscales acusadores de los efectos para que sigan perdurando intactas las causas, por más graves que sean.

El ataque a esas causas se abandona, como siempre ha sido, a las publicaciones panfletarias, a la octavilla, hoy a la Internet y en último término a la barricada... Lástima de periódicos y periodistas que seguro arden en deseos de estar a la cabeza de las más altas expresiones impresas de la justicia. Pero está visto y comprobado que siendo, o habiendo sido, el cuarto poder en las sociedades estructuradas sobre la división técnica de poderes y en cierto modo el primero, los medios, con tal de sobrevivir, prefieren casi siempre no contrariar y menos "perjudicar" nunca al más fuerte en cada momento histórico por bárbaro que éste sea...

Todos sabíamos que no había armas de destrucción masiva en Irak, que Afganistán no tenía culpa de nada, que esta invasión preparaba la otra, que todo era un pretexto, un montaje monstruoso de una pandilla de cuatreros que se había propuesto aherrojar al planeta. Nadie, mejor dicho "a nadie" se le permitió decirlo en los artículos de fondo y menos en primera página, como quienes no habíamos perdido el norte y la mayor parte de la población del mundo hubiéramos deseado. ¡Quién sabe si los estados de opinión materializados en un modo adecuado de crearse desde las agencias y rotativos de peso hubieran sido otros, estos cuatreros se hubieran atrevido a tanto...! Al menos, déjeseme pensar que no.

La prensa, los media, están integrados por gentes de letras. Las gentes de armas absolutas y dispuestas a usarlas absolutamente, sólo pueden ser contenidas desde las letras... o desde el terrorismo. Por eso no hay más remedio que culpar a la prensa puntera mundial (y cuando digo prensa me refiero a todo lo que crea opinión) de abrir la puerta de atrás a las canalladas cometidas y las que se estén cometiendo.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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