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Paradójicamente, precisamente hoy cuando las Ciencias Sociales parece que proporcionan sus mejores armas a una denuncia irracionalista de la ciencia que se disfraza de denuncia del cientifismo y del positivismo, uas Ciencias Sociales que asumieran abiertamente la historicidad radical de la razón y estuvieran templadas por la prueba de la historización permanente podrían convertirse en el sostén más seguro de un racionalismo historicista o un historicismo racionalista. Una vez repudiada la busqueda ontológica de un fundamento ontológico cuya nostalgia todavía se manifiesta en su nihilismo antirracionalista, la labor colectiva de introspección crítica tendría que permitir controlarse cada vez mejor a sí misma, en y mediante la cooperación conflictiva y la crítica mutua.
He dicho.
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