Sintética     Fecha  30/06/2003 15:04 
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Volver al foro Responder "El rostro es el alma del cuerpo"   Admin: Borrar 	mensaje
 
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No me des las gracias que me va a costar hacérselas llegar a Fromm. Como mucho, implícitamente aquí y explícitamente en nuestras gratas conversaciones, lo que he hecho ha sido analizar la nariz de Bush, su nariz, bajo la óptica de Fromm. Cierto que Bush es también un hombre a una nariz pegado, pero yo no le dedicaría jamás a Bush un verso tan bello. Por cierto, no solo se me aparece la nariz de Bush espontáneamente mientras leo esos párrafos, se me aparecen las Azores como una reunión de necrófilos. A Bush le veo bien captado en un párrafo que Schopenhauer le dedica a Hegel, no tengo a mano el libro, pero recuerdo que la observación de Schopenhauer se refería a la forma en la que Hegel, ojos enrojecidos, miraba al cielo mientras hablaba. La nariz de Blair no puedo verla porque siempre que le imagino me imagino a mí misma cubriéndome las orejas con las manos y con los ojos cerrados para distanciarme lo más posible de su puchurrufeo beatlefílico, cada uno se defiende como puede (¿por qué encierras entre comillas “necrofílico”?). ¿Y qué podría yo decir de la nariz risueña de nuestro presidente que no se haya ya dicho?

Simplificando, mi tesis es que bush y Aznar son necrófilos en el sentido en el que lo define Fromm. Con Blair ya te digo que es que no puedo, se me encadena esto: Blair / “Yesterday” / Maggie / Thacher / Mildred / la Palacios / Mildred II, es horrible, saquémosle de esto.

No sé muy bien a qué te refieres con “El eje central de las aportaciones de Erich Fromm se basa en sus estudios sobre la personalidad autoritaria”. Sus aportaciones más interesantes me parecen que están en su forma de enfocar el “instinto de muerte” del que hablaba Freud, su forma de entender a Marx es también interesante, los conceptos de necrofilia y biofilia me gustan bastante. Si tengo que buscarle un eje central a esas aportaciones me pierdo y si luego además tengo que ponerle una base al eje, se me hace una columna y ahora entender un eje columna central que consistiera en estudios sobre la personalidad autoritaria me cuesta.

Que Bush y Hitler tienen biografías distintas, ah, vale. Que lo de Bush es increíble, pues no, serán observadores idealistas y exagerados esos, malo: los hechos no hay más remedio que creerlos; quizá es que están confundiendo u olvidando algún dato y por eso no se explican el resultado, pues vaya analistas, por cierto. Que Bush es idiota, vale, como si no se pudiera ser a la vez idiota y necrófilo. Lo que estás haciendo es añadir al rictus nasal el prurito anal, concedido.

Como dices que a poco que indaguemos podemos ver que la personalidad de Bush no cabe en los esquemas analíticos propuestos por Fromm, voy a indagar, poco, en el librejo ese que tengo a mano, en el que por cierto bien pudiera ser el concepto de necrofilia un eje central y columnario, ya que ya que articula muy bien todos los artículos [ :) ].

“[...] Si se observa su historia personal, se puede afirmar que siempre vivió fantaseando, ya de niño. Tenía ideas de grandeza, por las que nunca debía ni tampoco podía adaptarse a la realidad. Según la imagen que él da de sí mismo en “Mi lucha”, el conflicto con su padre habría consistido en que él quería ser artista, mientras su padre deseaba que fuera empleado. Pero ese no era el conflicto.

Ser artista significaba para Hitler, como para cualquier otro hombre, no estar obligado a nada y poder vivir de acuerdo a sus fantasías. Al padre tampoco le interesaba decididamente que su hijo fuera empleado, aunque para él era lógico, pues él mismo lo era, sino que se iba dando cuenta de que ese hijo menor no tenía el menor sentido de responsabilidad, de disciplina, y que no hacía nada por ubicarse activamente en la vida y por estructurarse según un fin. De modo que Hitler vivió, como muchos narcisistas, muchas desilusiones. Sus ideas de grandeza fueron aumentando y el abismo entra éstas y las realizaciones efectivas se hizo cada vez más grande. De esa profunda separación surgieron resentimientos, cólera, odio y además un permanente aumento de la megalomanía, pues cuanto menos lograba en la realidad, tanto más visionario se volvía.

Schultz: ¿Se percibe ese hecho desde temprano?

Fromm: Así es. Se trasladó a Viena, no pudo pasar el examen en la Academia de Artes, luego quiso estudiar arquitectura. Pero para alcanzar el grado de bachiller que se exigía para poder estudiar arquitectura, tenía que seguir un año más en la escuela. No podía ni quería hacerlo. En lugar de eso ocultó a todo el mundo, incluso a su mejor amigo, que había fracasado en el examen, anduvo por las calles de Viena y se dedicó a pintar la fachada de los hermosos edificios de la ciudad.

Así, pensaba él, se llega a ser arquitecto. [...]

Hitler había naufragado totalmente en lo que respecta a las grandes ideas sobre sí mismo –hasta que llegó la guerra-. En esa guerra “despertó”, pues pudo repentinamente identificarse con Alemania, ya no necesitó producir nada autónomo. [...]

Este es sólo un lado de la personalidad de Hitler, y el otro era su monstruoso narcisismo. ¿Qué significa narcisismo? Es algo que cualquiera puede observar por sí mismo; en otros muy fácilmente, y en sí mismo con un poco más de dificultad. Narcisista es aquel para quien sólo es importante lo que a él le afecta. Mi idea, mi cuerpo, mi posesión, mi representación, mis sentimientos: todo eso es real. Y lo que no es mío, es pálido y apenas existe. En caso de una enfermedad mental eso puede llegar al punto de que el narcisista ya no esté en condiciones de percibir lo que ocurre en el mundo exterior”. (pp. 191-192)

Dime si debo indagar más.

¿Quién gobierna Estados Unidos? Luis, te lo tengo que decir: Bush, en serio, uno de extrema derecha.

La fe absoluta en la ciencia que muestras estaba de moda a finales del XIX. Por su parte, Fromm prefería tomar con mucha precaución las palabras de los individuos para intentar conocerlos, sobre todo si se trataba de personajes públicos, decía que es mucho más difícil, si bien no imposible, aprender a mentir sobre las intenciones y los deseos propios en la forma de caminar que con las palabras que se pronuncian. Me parece bien como precaución.

¿Qué criminología actual dices? ¿La rama del derecho? Cualquiera que sienta curiosidad por las cosas humanas y no desee limitarlas a lo biológico sabe perfectamente que Fromm es un autor muy digno de consideración, además escribe estupendamente. Por lo demás, si copié esos párrafos es porque me gustaron mientras los leía y después de tu argumentación me gustan exactamente lo mismo.

El título es otro aforismo de Wittgenstein, el 118.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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