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Cuba sí, Castro no.
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Amigo Lemuel
Vivimos tiempos de mediocridad intelectual. Tú lo sabes, yo lo sé; los dos lo sabemos. El contenido del artículo que has puesto es una prueba de esta mezquindad erudita.
Verás, no me convence el hecho de que desacreditar a Jorge Semprún, Edgar Morín o Fernando Savater suponga que, quienes están (quienes estamos) en contra del régimen de Fidel Castro pierdan (perdamos) toda razón y credibilidad. Por cierto, al señor Fabretti se le olvidó incluir en la lista a Lucky Luciano, así su argumento hubiera resultado más reforzado (aunque, bueno, ya menciona a Polanco).
Verás, no es cierto que "neofascistas" y "socialdemócratas", amén de otras ramas que se aluden, procedan del mismo tronco podrido. Pasó, también, la época de las conspiraciones judeo-masónicas. No creo que el planeta entero, a excepción del señor Fabretti y unas pocas personas de moral y decencia intachables, esté en contra de Cuba. Me niego, además, ¡qué manía!, a identificar el nombre de un país con el régimen que eventualmente detenta el poder en dicho país.
Anoche, en el programa de Sánchez Dragó (que Dios y el Socialismo me perdonen), estuve escuchando a Shlomo Ben-Ami, intelectual y político hebreo. No he visto a nadie como él analizar, de manera tan directa y sensata, el problema palestino-israelí. Ben-Ami, dentro del esquema mental del señor Fabretti, formaría parte de esa izquierda vendida, podrida, encumbrada.
En cuanto a la situación de Cuba..., verás, no es un indicador social fiable el no ver "un solo niño llorando"; más bien parece un chiste de mal gusto, como el resto de "argumentos" que se ofrecen para justificar la dictadura. El pueblo cubano es amable y vital, sí, desde luego, pero ¿y qué? Hay formas menos lamentables de tomar el pelo al lector.
L. E. Ciudadano de la izquierda, vendido, podrido, aunque pendiente de encumbrar.