El problema palestino-israelí permanece encallado desde hace tiempo. En ese inmovilismo, bañado de sangre, es donde esos dos 'señores de la guerra', cada uno con sus recursos, se sienten más cómodos.
Es curioso observar los puntos de vista que suscita la figura de Arafat.
Para la Comunidad Internacional (desde los burócratas que se sientan en los despachos de los grandes foros mundiales hasta los "antisistema" que simpatizan con la lucha palestina), Arafat es el "interlocutor válido", el "gran líder".
Sin embargo, para buena parte de las organizaciones árabes, el "rais" es un personaje prisionero de sus propios errores, manipulado por el sionismo, casi cómplice de él tras los acuerdos de Madrid y Oslo.
Y recalcó lo que muchos pensamos: "Tendrá que ser una especie de mandato internacional que se imponga en los territorios ocupados y que conduzca a las partes; a los palestinos hacia un estado sensato y ordenado, vertebrado, no el caos que tienen hoy, y a Israel a cumplir sus obligaciones en términos de desmantelar asentamientos y evacuar territorios." (Ibíd.)
Pero actualmente no hay políticos ni negociadores ocupando los sillones del poder; éstos se hallan en manos de 'señores de la guerra' -Bush, Sharon, Arafat-. Cualquiera que analice despacio la situación puede ver que la única solución es un mandato internacional. En este momento EEUU no está en condiciones de hacerlo, pues su Gobierno ha sido "okupado" por un cártel mafioso-militar.
Preguntado por el futuro de Jerusalén, Ben Ami responde: "Tendrán que hacer dos capitales, una palestina y una isrelí; fórmula que yo ya había propuesto y el presidente Clinton la asumió en sus parámetros."