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Colaboración periodística "¿Puro taco de lengua?"
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ENTRE COLUMNAS ® PAN VALLARTA: ¿PURO TACO DE LENGUA? Ramiro Arredondo-Hernández E-mail elvallartense@yahoo.com Puerto Vallarta Jalisco
Todo señala que Salvador Reséndiz pudiera llegar a la alcaldía aún cuando se niegue a debatir con los candidatos de la oposición. Y es que Chavita conoce muy bien cuáles son los elementos en conflicto al interior de su campaña siendo tal vez el más nefasto la inoportuna injerencia de un Javier Bravo incapaz de percibirse a si mismo como el principal estorbo para Salvador Reséndiz. Por consecuencia si Chavita aceptara debatir públicamente se anticipa que las baterías no apuntarían contra este joven sino contra todo el cochinero acumulado por la administración de Javier Bravo, del cual Reséndiz formara parte en Desarrollo Social.
Esta encrucijada es conocida por una oposición ganosa por exhibir a un Chavita que ya en otras ocasiones ha quedado desamparado ante el cuestionamiento. Por eso domina la rareza cuando debido a su meceniato con Bravo, los asesores recomienden a Salvador Reséndiz que le haga al avestruz. Es decir, que entierre la sesera en lugar de enfrentarse con coraje a los que sin duda le refregarán en la cara su amasiato político y financiero con un Javier Bravo muy enredado con sus propios margayates. Por eso este binomio electorero Bravo-Reséndiz da a evocar ese refrán de, dime con quién andas y te diré quién eres.
Aunque luego del desaire al debate queda recordar que Bravo no es el candidato priísta a la alcaldía, sino ese joven Salvador Reséndiz que bien podría obsequiarse una oportunidad para auto-determinarse y así, convencer al electorado de que cuenta con el suficiente criterio propio como para no ser contemplado como un títere manipulado por Javier Bravo. Porque mienten quienes, sin conocer a Salvador Reséndiz, dudan de su preparación académica y política. No se le puede declarar, como un joven sin capacidades propias y sin talentos personales suficientes como para asumir las riendas de un ayuntamiento como el del Puerto Vallarta, cuando esto podría venirle de cuna.
Nada que ver con el Pan donde conforme madura campaña se encienden más focos de alerta. Sobre todo por un Nacho Guzmán ignorante de que mal pudiera tener a sus peores enemigos entre algunos presuntos colaboradores que le acompaña. Arrogantes, ignorantes de que una cosa es pregonar buenos propósitos y otra muy diferente, tener la vocación de servicio para ayudar a quienes claman auxilio. Nacho tendrá todo un trienio para quejarse de su fracaso cuando su propia gente le hiciera quedar en plan de taquero de lengua, cuando en lugar de tenderles la mano a los que le pidieran auxilio, les salieran con las más pendejas evasivas.
Pero aún tratándose de un populoso barrio cuya serenidad se mira amenazada ante la prepotencia de autorizar la construcción de una bomba de tiempo, en una zona de alta densidad poblacional, el Barrio de Santa María. El historial de esta controversia dice de unos vecinos capaces de agarrarse a clavo caliente para ser escuchados y darle marcha atrás a un proyecto autorizado por el ayuntamiento de Javier Bravo, sin contar con los más básicos requisitos para el otorgamiento del permiso de construcción. Baste citar que este asunto pasó por las manos de un Salvador Reséndiz cuando fungiera en Desarrollo Social y no se tomara en cuenta el parecer de la Junta Vecinal.
Los desesperados vecinos acudieron a la oficina de Chavita donde los capotearon hasta el cansancio llegando incluso a la vileza de amenazarlos de que, si se amparaban el dueño de la gasolinera podría contrademandarlos por daños y perjuicios. Por eso enseguida fueron con los perredistas quienes luego de darle sonaja al asunto en los medios, derramarían algunas lágrimas de oprobio, para dejar el asunto de la gasolinera para más despuesito. Así el 12 de Junio apelaron a los panístas procurando un amparo contra el ayuntamiento vallartense y para consolidar una verdadera Junta Vecinal para los del Barrio de Santa María.
Pero ¡oh decepción!, cuando una cosa es ir de puerta en puerta y de colonia en colonia pregonando presuntos buenos oficios, y otra solucionar una problemática tangible donde todo un barrio pide de manera explícita, que les ayuden a conseguir un amparo contra el gobierno de Javier Bravo para detener la construcción de una gasolinera. La respuesta de la gente detrás de Nacho fue de lo más variada. El primer contactado andaba de carrera porque estaba por entrar a cabildo y ahí paró la cosa. Un importante coordinador de campaña manifestó disposición y que enviaría a Derechos Humanos a los quejosos, quedando en llamar más tarde al portavoz vecinal, sin que se sepa de esa llamada.
Muletazo tras muletazo tocaría acudir con otro importante promotor de Nacho Guzmán. Quien contestó teléfono de manera tardía y con un tonito entre evasivo y arrogante que hasta picaba a burla. Argumentó que los quejosos de ese barrio ya habían sido atendidos por Eva Contreras y éstos se habían mirado un tanto reacios a las propuestas de la senadora. En resumen, que la senadora no los ayudó. Y si aquello pasó meses antes de campañas, ahora lo de la gasolinera se convierte en instrumento para medir la congruencia entre el dicho y el hecho de estos panístas cuando los del Barrio de Santa María pidieran su ayuda.
Poco faltó para que el promotor de Nacho la quisiera peladita y hasta en la boca, para contar con el apoyo electoral de todo un Barrio de Santa María que hasta hoy no ha recibido una sola demostración de los buenos oficios de esos panístas que se afanan en ocupar la alcaldía vallartense. Malo que hayan exhibido sus incongruencias ante un periodismo que no está para aplaudirles retóricas, sino para comprobar cuánto de lo dicho se traduce de inmediato en acciones. Porque el Pan cuenta con el poder suficiente como para amparar a ese Barrio de Santa María que lo único que exige es recuperar la serenidad perdida. Nacho Guzmán tiene la palabra y se espera que responda.