Ramiro Arredondo-Hernández    elvallartense@yahoo.com http://elvallartense.com.mx Fecha  14/06/2009 16:24 
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Volver al foro Responder Colaboración periodística "Prensa ¿indicador electoral?"   Admin: Borrar mensaje
 
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PRENSA: ¿INDICADOR ELECTORAL?
Ramiro Arredondo-Hernández
E-mail elvallartense@yahoo.com
Puerto Vallarta Jalisco.

No es novedad que durante Junio todas las campañas estarán muy atentas de los indicadores electorales. A diferencia de las encuestas hechas a la medida, las señales de preferencia no pueden adulterarse cuando ponen a prueba la capacidad de convocatoria a ciertos eventos. Como el del pasado sábado en Rancho Gutiérrez donde pretextándose la celebración de la Libertad de Expresión se convocara al periodismo vallartense. Ahí, aparte de la extemporaneidad del evento, o no invitaron a todos los periodistas, o la mayoría de comunicadores mandaron al diablo a Javier Bravo.

La escasa asistencia de periodistas delataría una evidente pérdida de credibilidad en la figura del aún alcalde vallartense. Y es que en esta ocasión asistió menos de la tercera parte del periodismo activo de Puerto Vallarta. No estuvo ahí la hermana Julia con su porrón de agua bendita, ni los del Tribuna, ni el Clan de La Explosiva, ni muchos otros, sin citar la notable ausencia de los decanos del periodismo local. Tan jodida estuvo la asistencia que de plano no vale la pena pormenorizar este último festejo chayotero dispensado por Javier Bravo.

Porque no se vio a Mauricio Lira ni a Rodrigo Aguilera ni a Rafael de la Cruz ni a León Zazueta. Tampoco se miraron muchos de los que dominan la radio y la televisión vallartense. Tampoco estuvo La Verdad No peca con su general de división Polo Guerrero ni su chalán González Belloso. Sepa Dios por qué faltaron haciendo que aquello luciera tan sólo con tres mesas repletas de periodistas. Aunque no sorprendió que el festejo se diera un tanto desangelado cuando ya se anticipaba que así sería, luego de no celebrarse en tiempo ni en forma.

Y más tratándose de un Día de la Libertad de Expresión a destiempo en un Año de Hidalgo espoleado por el encubrimiento y la impunidad, aparte de las campañas electorales. Esto en parte explicará lo ralo del festejo aunque no faltaría quién adujera también, que el diablo metería sus pezuñas en las invitaciones. Porque en teoría, o no las hicieron llegar a todos, o estúpidamente sólo invitaron a algunos comunicadores incondicionales de Bravo y Chavita Reséndiz. El diablo pues, pudo haber retorcido su cola en este evento.

Para acabarla de joder, alguien se lució diseñando unos gallardetes con una imagen que pretendió aludir la Libertad de Expresión desde el punto de vista de la mariguanada. Porque como trasfondo se miró algo así como una marioneta metálica, que por supuesto nadie entendió. Y menos cuando a ese títere le ensartaran el palo de un destapa-caños en el ojo izquierdo. En fin, eso pasa cuando se las truenan en lugar de trabajar pues. Ya al calor del güiri-güiri vendría la consabida arenga de un alcalde proclive a retorizar en lugar de quedarse con el santo pedo.

Y luego de agarrar vuelo no tardaría mucho en querer enseñarle el Padre Nuestro a unos periodistas demasiado curtidos como para tragarse las ruedas de molino de Javier Bravo. Por eso palabra por palabra, la risa se hizo chungas, por aquéllos más ansiosos por ironizarlo que por aplaudirle. Pero a Bravo no le cayó el veinte y se engolosinó con el micrófono ahora en apariencia sugiriéndoles una etiqueta periodística que muchos interpretarían como, qué publicar y qué no.

Aquella perorata remacharía con un Bravo inconformándose con lo que dizque leía, como si a la prensa le importara un pito lo que juzgara el aún alcalde. Luego de este ambigú demagógico vendría la comida ¡gracias a Dios! Pero mal comieron cuando algunos hortelanos de la comunicación empezaron a acusarse mutuamente de dedicarse al cultivo del chayote, claro, sin referirse para nada a la homenajeada Mariquita. En otra mesa, unos medio pedos casi se agarran de la greña señalándose unos a otros, de veletas, por apuntar según soplaran los vientos.

Y claro una vez más sin referirse a ninguno de los presentes y menos a los que de repente habían abandonado la fiesta sin causa aparente. Poco a poco el festejo lució cada vez más decimado, tanto, que para finalizar ya nadie echaba de menos a esas dos terceras partes del periodismo vallartense ausente. Y si esta circunstancia no es un indicador importante de la preferencia electoral, que alguien diga qué otra señal es más dramática que ésta. Esta poca concurrencia debe alarmar a los priístas y más, a los operadores de Chavita Reséndiz. Nomás falta ver cuánto periodismo arrastrará Guzmán, si lleva a cabo su propia versión del Día de la Libertad de Expresión.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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