ENTRE COLUMNAS ® ¿AUTOFLAGELACIÓN PRIÍSTA? Ramiro Arredondo-Hernández E-mail elvallartense@yahoo.com Puerto Vallarta Jalisco
Era predecible que luego de unas fallidas encuestas hechas a la medida algunos razonaran dándose cuenta que la preferencia del electorado no estaba favoreciendo sus campañas como se especulara ante los medios. Quizás por esto el patriarca cetemista sugeriría meterle más a la propaganda como dándoles a entender a los candidatos que hay que prestarle más atención a la realidad y menos a los supuestos. Y es que una cosa es decir que se lleva cierta delantera porcentual y otra muy diferente caer víctima de una ventaja que sólo existiría en el mundo de la imaginación.
En teoría, tras abandonarse la fallida táctica de las encuestas se prestaría atención a otros indicadores de preferencia electoral cuando los decanos detrás de las campañas encendieran focos de alarma que provocarían un cambio de estrategias. El primer tiempo mal pudo desperdiciarse confiando en ventajas inexistentes cuando las empresas encuestadoras realizaran sus presuntos sondeos sin la disciplina profesional indispensable para obtener un resultado que aunque fuera rasposo para los interesados esbozara al menos cuál era el avance real de las campañas.
Esto originaría una revisión de los indicadores de preferencia para comprobar cuál era la realidad porcentual. Uno de estos indicadores consistiría en calificar del uno al diez el poder de convocatoria a ciertos eventos no proselitistas como el del pasado sábado en Rancho Gutiérrez. Ahí se esperaba carro lleno pero no acudió ni la tercera parte de ese periodismo vallartense que conecta a Chavita con Javier Bravo. Y hasta que el IFE lo permita los próximos eventos exhibirán nuevas flaquezas de uno u otro partidos cuando tratándose de jalar multitudes no militantes se termine con reuniones escuálidas.
No faltarán qué candidatos mirando de bajada sus campañas opten por renguear antes del tropezón o den por apretar las nalgas antes de la inyección. Tampoco extrañará quién pique a loco y dé por tirar patadas de ahogado antes de meterse al agua. Aunque destacará aquél que auto-sacrificándose pretenda hacerse el mártir mediante un mitote donde él se ataca a si mismo. Y en grandes alharacas se dirá víctima de una guerra sucia cuando la verdad es que sus azorados adversarios de plano ni lo pelan. Cosas vederes mi buen Sancho, diría don Quijote.
No sorprenderá que la fingida víctima celebre a carcajadas el desconcierto de los acusados de una guerra sucia. Pero hay cabos sueltos cuando Rafael Reséndiz declarará haber recibido este manual emergente (con nombre de agua purificada) de un panísta ¿no habrá sido de un priísta bueno para el diseño gráfico? Otro filamento inverosímil radica en la imaginaria identidad de ese ficticio informante cuando cualquier estratega sabe que este mitote del cielo azul hubiera sido exitoso si Rafael Reséndiz hubiera revelado desde el principio la identidad de tan misterioso soplón panísta.
Pero quizás por inmadurez o carencia de verdadera asesoría no lo hizo condenando a su mitote al limbo de la inverosimilitud. Un mitote más cortado al viejo estilo del Pueblo del Chisme. Habría de preguntarse qué pimientosa mano está detrás de una falsedad que pudiera malparir en puro teatro y mitote. Aunque de plano les escaseó la imaginación a esos priístas que pudieron conseguirse un panista descontento por unos pesos para luego de hacerlo priísta distinguido, usar su identidad para que reconociera públicamente el haberle entregado esos papeles de marras a un poco convincente Rafael Reséndiz.
Papeles un tanto mochos y sin capacidad literaria como para entender el concepto de la verosimilitud. La ausencia de esta cualidad haría de algo que comenzando azul entre azules terminara en pozole aludiendo a notables antagonistas de Bravo y Chavita. Y medio sancochando un mal remedo de Los Protocolos de Sión, mentes calenturientas imaginarían una improbable complicidad entre panístas y perredistas para dizque partirle la sacro santa al Pri. Habría de calcularse qué tamaño de desesperación haría que algunos alucinaran una alianza entre agua y aceite, perdón, entre Pan y Prd.
Aunque a fin de cuentas, la idea no es mala cuando una coalición Pan-Prd sería casi improbable pero no imposible. Y menos mala, cuando la sola sugerencia redactada en apariencia por priístas apunta a que la meta común de la oposición es la de desalojar al Pri de la alcaldía vallartense. Y si se da esta alianza sería por la pésima ocurrencia de unos priístas obsequiándole ideas explícitas a los partidos opositores. Mal y de malas para Rafael Reséndiz cuando pretendiendo hacer pasar por mártir a su hermano Chavita, su borlote pudiera acabar en una estruendosa Carabina de Ambrosio. Y todo por una fallida autoflagelación.