No noto mi cuerpo, No noto mis manos, No respiro, mi corazón Ya no late. ¿Será que Dios se ha olvidado de mí?
No tengo a nadie A quien protestar, A quien amar, Por quien luchar.
¿Dónde están mis amigos? Se han ido, ya no están. ¿Dónde está mi madre Cuando la necesito? No está.
¿Quién ha apagado la luz? Que alguien la encienda Que no veo nada.
¿Dónde estoy? Parece que nadie Me responde.
De repente, una luz Blanca, no me deja ver Nada. Y al final, veo Bajar unos ángeles.
Y en el centro, un hombre Mayor que se acerca, Todos temen, todos lloran, Yo lloro, siento miedo, terror.
De pronto, de mí, aparece Una luz roja, ahora voy viendo Todas las cosas por la que no Merezco ni vivir.
En ese momento, aquel Hombre, empieza a hablar:
Ninguno de vosotros y vosotras, Se merece vivir, por todo aquello Que hicieron en sus vidas terrenales.
Pero yo, que lo sé todo Y soy bueno y generoso, Voy a elegir, a aquellos Que realmente están arrepentidos.
Con su dedo, señalaba A los que realmente Se habían sentido culpables Y quieren volver a vivir.
Y dijo también:
Los que no quieran arrepentirse O se arrepientan en falso, Esos, vivirán arrastrándose Como una serpiente por el desierto Para el resto de los días.
Y siguió seleccionando con su dedo. Cerré mis ojos, pensando que no Sería elegido, pero realmente estaba Arrepentido.
Cuando se acerco a mí, Me dijo: Javier, no temas, tú no mereces Estar aquí, que mal has hecho, Por estar aquí, estas arrepentido Por todo el daño que has hecho. Vuelve, tus hermanos te esperan.
Cerré mis ojos y desperté En un sitio raro, afuera, Una voz.
Empuje, empuje, uno, dos, ya sale, Ya sale. Es un niño, es un niño.
Entonces pude ver a mi madre, Pude ver a mi padre, supe De que Dios me ha dado otra Oportunidad, que no debo de desaprovechar.
Mi madre contenta, Dijo:
Se llamará, Pablo, se llamará Pablo, Lo volvió a repetir con sollozos y lágrimas.
Por fin, he vuelto a la vida. Por fin, puedo ser yo, al final creo en Dios.
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» LLanto y rechinar de los dientes « - Javier Juárez Acero - 17/10/2009 23:57