Puede que hable de versos, de besos y desvaratados poetas.
Pero ese soy yo.
Pero creeme, no creo que siga en pie, porque a veces me interrumpo como un parto.
Dije, parto.
Mañana me quemaré la boca porque la vida es mi importante, como para decir eso.
Quiero que sepa usted, que solo he venido a decirle a su hija, que tenga suerte con él.
Que sé que vive feliz, que cúpido toco su corazón y emancipó todas tus tristezas.
Pero quiero que sepa, señora, que tengo y seguiré teniendo en mi mente y en mi corazón ese sueño, de que en la otra vida, su hija, si su hija, podrá ser mi esposa.
Respuestas (0)
» Concepción « - Javier Juárez Acero - 3/10/2009 23:04