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Referencia a los maragatos en relatos de viajeros: 1849, anónimo
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ANÓNIMO 1849
En 1849 se publica en Madrid con carácter anónimo una extensa obra titulada «Recuerdo de un viaje por España». Como puede constatarse en el relato, en el caso de la provincia de León, incorpora como propios párrafos enteros de los textos de Gil y Carrasco aparecidos en el «Semanario Pintoresco Español» en 1839 y en «Los Españoles vistos por sí mismos» en 1843. Se trata, por consiguiente, de un relato construido en buena parte con fragmentos del ilustre autor berciano sobre una base argumental propia aunque de limitado interés. El perezoso autor incurre así, además en el pecado de plagio inexcusable en todo escritor, en un defecto difícilmente compatible con el espíritu de los viajeros; sustituir el testimonio de la experiencia personal por la noticia extraída de los libros.
"...La danza del país es un baile animadísimo que se ejecuta con castañuelas, la música es alegre y armoniosa, al par que las coplas delicadas y graciosas en extremo.
....Las romerías es otra de las diversiones de verano, muy semejantes a las de los demás países; pero no se crea que en el invierno se convierten estos habitantes en hurones. Al contrario, se reúnen todas las noches en las casas más grandes del lugar; las mozas hilan las primeras horas, de donde viene a estas tertulias el nombre de filandón, y luego acuden los mozos y se baila hasta una hora regular. Entre tanto los señores y señoras mayores refieren historias, como ellos dicen, y es cosa de ver, por cierto, a un alcalde de aquellos pueblos sentado en un sillón de baqueta contando las proezas de Carlo-Magno, de don Pelayo o del Cid, con tanta gravedad y aplomo como si las hubiese presenciado. Omito la descripción del traje, porque puede verse en el grabado que lo representa con toda exactitud. Y ya que se habla de trajes, no quiero dejar la provincia de León sin decir algo de los maragatos tipo verdaderamente original, cuyo nombre y origen atribuyen unos a Mauregato, menguado usurpador de la corona de León, y otros, por el contrario, hacen a este mismo Mauregato oriundo de Maragatería; opinión que sea dicho de paso nos parece más probable, siquiera por no desairar la tradición que se conserva en Astorga de los juicios que pronunciaba Santo Toribio, anterior, sino nos engañamos, al citado usurpador en las querellas de los maragatos. El país de la Maragatería está enclavado en el obispado de Astorga y sus pueblos principales son Santiago Millas, Santa Colomba, Rabanal del Camino y el Val de San Lorenzo, sin contar otros muchos de menor cuantía. Los hombres buscan en la arriería lo que su ingrato suelo les niega; y durante su ausencia, las mujeres cuidan de las faenas de la labranza. Las bodas se hacen siempre por convenio entre las familias sin contar, las mas veces, con la voluntad de los novios, que cumplen el mandato de sus padres con la mayor resignación y sin ocurrírseles jamás la idea de resistencia. Es verdad que el yugo matrimonial es aquí menos pesado que en otras partes, pues apenas se ven una o dos veces al mes los consortes, a causa de andar siempre, como ya dijimos, los hombres con la recua y las mujeres en el campo. Las ceremonias de la boda no dejan de ser originales, aunque no tanto como las de los charros de Salamanca, y en cuanto a los trajes el grabado que se acompaña los representa también con la mayor propiedad. Lo mas particular y lo que no puede explicarse es como un pueblo situado en los últimos llanos de Castilla, a la margen de dos caminos frecuentadísimos y manteniendo animado y frecuente trato con diversas provincias de la península, ha podido sustraerse absolutamente al movimiento de la civilización y conservar íntegro el legado de los hábitos, creencias, organización y hasta vestimenta de sus abuelos".
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» Referencia a los maragatos en relatos de viajeros: 1849, anónimo « - Leo - 27/03/2006 14:10