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El obscurecimiento del lenguaje
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El lenguaje se obscurece, en el sentido de que se desvirtúa, desvirtuarse es "perder su virtud" y virtud, según el diccionario, significa, en su primera acepción, "capacidad de producir un efecto determinado", de modo que el lenguaje, cuando se desvirtúa, pierde su capacidad de producir el efecto determinado que le corresponde. Ahora bien, el lenguaje se ha obscurecido a lo largo de miles de años de diversas formas, por el mal uso, por el abuso, por la distorsión, por el enmascarmiento, etc. - El mal uso y el abuso: por ejemplo, la palabra "alarma" (¡al arma!) era en principio una "señal dada en un ejército para que se preparase inmediatamente para el combate cogiendo las armas", hoy se aplica a cualquier situación de sobresalto, inquietud, etc. Es evidente que cuando se gritaba "¡al arma!" se producía sobresalto e inquietud, pero eso no era lo que se estaba expresando, sino un efecto, una reacción que se producía en los individuos. Un tipo de mal uso del lenguaje, en mayor o menor grado, se da cuando forzamos los conceptos para expresar algo a lo que el término sólo hace referencia circunstancialmente. Llevando esto al extremo, podemos llegar a unir significados opuestos. Por ejemplo, si tomamos la cadena de palabras: à terrorista, activista, propagandista, partidario, camarada, valiente, héroe, mártir à deslizándonos por las acepciones secundarias de los significantes, podemos situarnos en un término u otro según nos convenga, según a quien estemos hablando, o según queramos poner más o menos carga negativa o positiva en nuestra expresión. Así, por ejemplo, cuando se dice en los medios: "un activista de..." en vez de un terrorista, se está haciendo un mal uso del término, estamos a un paso de "propagandista", una actividad perfectamente legal. - La distorsión y el enmascarmiento: Decíamos que si no somos fieles a nuestra verdad, sinceros con nosotros mismos, entramos en el campo de la mentira. El que miente, no quiere ser descubierto como mentiroso, de modo que camufla el mensaje, lo enmascara: - cambiando los significantes, - deformándolos, - usando otros más rebuscados cuyo significado no esté claramente al alcance de su interlocutor, - utilizando términos que contengan acepciones que aproximen paulatinamente el significado al significante que no quiere utilizar abiertamente, - construyendo circunloquios. Si estas estrategias las aplica, no ya un hablante o un grupo de hablantes, sino las autoridades civiles, con sus poderosos medios, para implantar o sostener lo que hemos llamado la cultura oficial, el grado de obscurecimiento puede llegar a ser casi total. Esto ocurre, por ejemplo, con el caso del aborto, las palabras "matar" o "destruir" no son nunca empleadas, y en cambio, son sustituidas por "interrupción voluntaria del embarazo". Los ejemplos podrían ser miles.
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» El obscurecimiento del lenguaje « - Javier Ventas - 28/12/2005 19:14