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Re: El último encuentro: la amistad |
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Tras leer la brillante exposición de DAR sobre la amistad en "El último encuentro" poco cabe añadir. Sólo quisiera decir que la lectura de la novela de Márai me traido a la memoria un texto de Octavio Paz sobre el concepto de amistad. En él dice el autor mexicano que ésta es lo más sublime que existe, que es la manifestación mayor de libertad pues no nos viene impuesta por nadie, que es una mnifestación más propia de la madurez, que está menos sujeta que el amor a los cambios imprevistos...
Yo he querido ver en la obra de Márai hacerse realidad estos postulados de Ocatvio Paz. Así los dos amigos, Kónrad y Hénrick, la consideran como lo mejor que les ha sucedido en vida y por eso tras 41 años sin verse retornan a saludarse antes, quizá, del último viaje; por eso, pese a los imprevistos vitales, la madurez -mejor diríamos vejez- les vuelve a unir; y por eso, pese a los avatares del amor por Krisztina, ésta se mantiene incólume.
En cuanto a la discusión sobre si es verdadera amistad o no, en mi opinión la discusión es estéril, pues partiríamos de la existencia de una amistad-tipo perfecta o modélica que vendría a coincidir, seguramente, con el modelo que nosotros tenemos de ella. Pienso que lo que se debe discutir es la verosimilitud de este sentimiento en la obra en cuestión. Y para mí, el sentimiento es incontestable; yo no hablaría de antigüedad o modernidad de la 'amistad', creo que ésta es consustancial al ser humano, que como dice DAR lo que ocurre es que todos necesitamos tener un amigo. Y el general -y Kónrad también- están en esta larguísima sobremesa dando sentido a sus existencias mediante esta reflexión sobre la amistad que les ha unido y que les va a seguir uniendo en lo que les quede de vida.
Sándor Márai deslinda en la novela el concepto de amistad del de amor. El amor, como dice Paz, nace de un flechazo, es pasional, irreflexivo, nace igual que se va... Hénrick a partir de esa jornada de caza en la que creyó haber dado fin a sus dos sentimientos, el amor por Krisztina y la amistad por Kónrad, vive aislado pensando sólo en la traición sufrida y en la venganza subsiguiente. Los 41 años pasados entre los dos encuentros le harán -muy tarde, es verdad-, poner las cosas en su sitio debido: Krisztina sí le amaba ("murió preguntando por ti, diciendo tu nombre", le dice Nini, la nodriza) con lo que la traición se difumina un tanto; y Kónrad, su amigo, lo sigue siendo pues acude a visitarle. Tras esta vista la venganza es absurda pues, como acertadamente dice DAR, ésta no cabe dentro de la amistad.
Ciertamente los dos cambios anteriores los presenta Sándor Márai para incidir aún más en el trasfondo del relato: la destrucción de un mundo, la caducidad de los valores que sostuvieron el imperio austrohúngaro.
Lancory
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La amistad |
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Uno de los temas principales de la obra es el sentido de la amistad. La teoría (antigua teoría) que el general expone primero en sus recuerdos y después en su monólogo es que la amistad es el sentimiento más noble que pueda existir entre dos personas. Además existe una fatalidad en la misma, tanto en su nacimiento aparentemente aleatorio y desligado de la comunidad de intereses o caracteres, como en su permanencia a través de las visicitudes vitales. Henrik y Konrad son amigos incluso después de lo sucedido cuarenta y un años atrás, aunque no se hayan vuelto a hablar ni a ver desde entonces, aunque no vuelvan a hablarse ni a verse después. ¿Qué sentido tiene pues el decir que son amigos? Este: que ni el tiempo ni la distancia hayan logrado borrar el recuerdo mutuo y la sensación de que existe una deuda entre ellos que aun no ha sido saldada. También una sensación de culpa que ambos comparten. Culpa no por lo sucedido exactamente, sino por haber propiciado que sucediera, y que hizo que ambos perdieran a la mujer a la que amaban, y ambos huyeran del mundo, de diferente manera.
Saludos
Luzhin
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Queenguinevere
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9/03/2001 10:12
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Re: La amistad |
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Sandor Marai expone cuatro conceptos de la amistad en su libro. Para mí sólo el último es válido.
Primero está la aproximación ultraconservadora del Guardia Imperial, la amistad como servicio, el honor en la amistad. Se trata de una visión algo pomposa, aristocrática y asumida por tradición sin reflexioón individual previa.
Parece que el general evoluciona respecto a su padre y hace de la amistad un objeto de culto y de reflexión. Desde su idiosincracia racional, Henrik llega a atribuir a la amistad el mayor de los erotismos (¿!?). Verdaderamente ese personaje se monta muchas películas mentales.
Konrad, el personaje supuestamente más avanzado tampoco es capaz de una amistad limpia y sincera, ya el general le acusa de no haberle dejado nunca ayudarle económicamente y no es lo suficiente moderno para abordar con valentía su dualidad de sentimientos: amistad por Konrad, amor por Krisztina.
Finalmente está Nini, ella es incondicional. Ella es la única válida desde mi punto de vista. Sin embargo su concepto de la amistad no tiene valor porque no es fruto de ninguna decisión personal. Es simplemente innato a su condición de mujer, nodriza, bondadosa e inclulta.
Sandor Marai no es moderno, en absoluto. Como dijo Luzhin en su primera intervención, aborda las relaciones humanas al estilo decimonónico, yo diría incluso que algun@s autor@s bastante anteriores en el tiempo (George Elliot, Dostoyewsky y por supuesto Proust y Joyce) nos dieron una visión de la amistad mucho más innovadora. La de Marai está anclada.
A medida que voy exteriorizando mis impresiones de lectura, me voy afirmando más en mi impresión inicial. El libro no aporta nada, está muerto.
Os exorto nuevamente a que cotejéis las diferentes opiniones. Sino este club de lectura no tiene mucho sentido.
Queenie
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Polemizando |
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Veo que estamos destinados a polemizar en nuestra visión de esta obra (supongo que esa es un poco la idea del Club).
No veo la diferencia entre la idea de amistad de Henrik y la de Konrád. Bien es cierto que Konrád no tiene espacio para desarrollar su propio pensamiento, pero a mí me da la impresión de que corrobora las ideas de su amigo en cuanto a la amistad; y esa (y su cobardía) son las razones de su huida.
También me parece que la visión de la amistad del padre del general puede adolecer de todos los defectos que señalas, excepto de uno, que no es defecto sino característica intrínseca de la amistad: que es asumida sin reflexión previa. La amistad, como el autor se encarga de decirnos a lo largo de la obra, no es algo que se elige conscientemente, muchas veces incluso nos puede parecer una carga, pero no se puede prescindir de ella a voluntad.
Hay un aspecto que me llama la atención, y en el que discrepo del autor. Quizá recordeis como al principio, al final del capítulo 7, el autor afirma que la amistad tal y como él la entiende no tiene lugar más que entre hombres. Literalmente: "Un sentimiento que tan solo los hombres conocen. Se llama amistad". ¿Os parece una muestra de rancio machismo, o tal vez reminiscencias de las amistades platónicas?
Saludos
Luzhin
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Discrepando |
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Empezando por el final: creo que cuando Márai dice que la amistad es un sentimiento que sólo los hombres conocen se refiere a los seres humanos, aunque el contexto en el que lo dice -hablando de las mujeres y el amor- pueda inducir a pensar que se refiere a los varones. En todo caso es curioso que un poco más adelante (capítulo 13) el general le contradiga, y afirme que los animales también conocer la amistad. Es un párrafo un poco confuso, en el que parece llegar incluso a la conclusión contraria, que sólo entre los animales es posible la amistad: "He visto cientos de casos en el mundo animal. Entre los hombre he visto menos. Para ser exactos, no he visto ninguno". En ese mismo punto dice también el general algo que en mi opinión contradice a Queenie cuando afirma que el concepto de amistad de Márai está anticuado: "¿Has visto algo parecido en el extranjero?... Allí seguramente la amistad significa otra cosa, más desarrollada, más moderna que aquí, en este mundo nuestro tan atrasado". Es decir: Márai es consciente de que el concepto de amistad que defiende el general es (además de confuso) atrasado. Incluso el propio general parece ser consciente de ello. Por tanto no debe ser que Márai pretenda reivindicar ese concepto de amistad, que él mismo considera obsoleto, sino que lo usa en su personaje para que éste desempeñe el papel que le ha asignado. Lo que a mí me ha conmovido de la obra es que muestra el misterio de la amistad, el absurdo, la gratuidad del sentimiento, la falta de motivos en que se basa, la falta de explicaciones que encuentra uno si intenta racionalizarla. Que, por otra parte, puede extenderse a la totalidad de las relaciones personales. Quizás ésa la razón por la que el general dice que en toda relación humana late el erotismo. Buscamos algo los unos en los otros, buscamos algo que nos debe complacer, que no sabemos muy bien qué es pero que nos debe gustar, puesto que lo buscamos. Buscamos complacernos los unos con los otros, y cuando esa complacencia es física le llamamos erotismo, y cuando no es física le llamamos... amistad, afecto, aprecio, estima,... En el sexo nos producimos mutuamente placer en las zonas erógenas. La amistad y el afecto nos producen un placer mutuo en otras zonas, que no son físicas, que no son localizables, pero que existen y anhelan también ser acariciadas. ¿Por qué se hacen amigos los dos personajes, siendo como son tan diferentes? Porque todos necesitamos un amigo. Simplemente por eso. En realidad nunca hay otra explicación. He ahí la paradoja: la amistad es un sentimiento que nos une a una persona, pero en realidad lo que nosotros necesitamos es tener un amigo, no que éste o aquel sean nuestro amigo. Por eso desde cierto punto de vista resulta absurdo traicionar a un amigo (¿quién te obligaba a hacerte amigo suyo?), pero desde otro punto de vista resulta perfectamente posible (en realidad no hay nada que me una a ese individuo concreto). Y en la realidad la traición sucede, incluso con frecuencia. Que se lo digan al general. La amistad es un misterio. El general vivía en un mundo cuyas reglas conocía, un mundo en el que no había más sorpresas que las previsibles. No hay vida más reglada que la vida militar, y el general era militar e hijo de militar, y se había educado prácticamente desde la niñez en una institución militar. En el mundo en el que vivía el general los amigos eran leales. Y mucho más las esposas. Pero de repente algo sucede que desbarata ese mundo ordenado. No creo que sea la modernidad lo que irrumpe dolorosamente en la vida del general. Matar a un amigo para quedarse con su mujer no es precisamente un signo de modernidad. Lo que irrumpe es el absurdo. La vida no es lo que él pensaba. Durante cuarenta años rumia en silencio intentando comprender qué fue lo que pasó, y, sobre todo, intentando recomponer su imagen del mundo, forjarse la imagen de un mundo en el que quepa la traición de un amigo. Esto último no lo consigue: abandona, renuncia, quizás es ya demasiado mayor para un cambio tan importante. Pero sí que consigue, en su interminable digestión, ablandar el concepto de la amistad, el concepto de las relaciones humanas, hasta llegar a captarlas como realmente son y no como uno pensaba que eran o como a uno le gustaría que fueran. Y por eso no hay venganza, ni siquiera reproches, ni siquiera amargura. Al final sólo queda misterio y preguntas sin responder. El misterio del contenido del diario de Krisztina, que arde ante los antiguos amigos sin que ninguno de ellos considere que vale la pena abrirlo y leerlo. Y las preguntas sin responder de Kónrad, frustrando así lo que parecía el objetivo del monólogo del general, pero sin que a éste parezca afectarle demasiado. En mi opinión este misterio y estas preguntas sin responder son la conclusión de la novela: si nos interrogamos sobre los porqués de las relaciones humanas, de la amistad o del amor, no vamos a encontrar más respuestas que las que encuentra el anciano general. Y, como él, hemos de resignarnos en silencio a que esto sea así. Una conclusión negativa, ciertamente. Habría sido más positivo hacer un panegírico de la amistad, utilizando quizás un perro y un niño, poniendo en práctica la idea del general de que sólo los animales son capaces de una amistad auténtica. De hecho muchos guionistas de telefilmes de sobremesa parecen estar de acuerdo con él. Lamentablemente necesitamos amigos humanos, y vivimos en un mundo en el que a veces esos amigos te traicionan.
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