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Re: El último encuentro: impresiones generales |
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Antes que nada perdón por el retraso. He conseguido el libro hace pocos días y he tenido que leerlo apresuradamente para no sobrepasar demasiado el plazo establecido. Pero le he leído, finalmente, y he disfrutado. He disfrutado en primer lugar de la extrsordinaria elegancia de la prosa. Las frases fluyen con facilidad, se encadenan de manera natural, nada está fuera de lugar, las estructuras son sencillas pero llenas de armonía, los adjetivos precisos y suficientes. Tratándose de un libro escrito originalmente en un idioma extranjero habrá que atribuir al traductor parte del mérito, supongo. He disfrutado también de lo que en mi opinión es una inteligentísima estructura narrativa. Si el libro fuera lo que parece sería poco menos que ilegible: en su mayor parte un interminable monólogo de un personaje bastante anodino en el que se dan infinitas vueltas alrededor de un único acontecimiento acaecido cuarenta años atrás. Pero se advierte un mecanismo narrativo cuidadosamente diseñado que, por debajo de la monotonía del discurso del anciano, va pulsando resortes, cada uno de ellos en el momento preciso, para alimentar el interés y la curiosidad del lector, e incluso para sobresaltarlo con sorpresas. Estos dos factores, la elegancia del lenguaje y el inteligente diseño narrativo, son, en mi opinión, los que permiten a Márai atrapar al lector con esta obra, que si estuviera escrita por un autor menos dotado hubiera resultado mortalmente aburrida. Pero Márai suscita desde la primera página esa sensación de que al leer el libro uno se ha puesto en buenas manos, de que será conducido con suavidad y firmeza a escenarios que le harán gozar de la lectura. Aventuro incluso que Márai se propuso un desafío, el de conseguir que un monólogo de cien páginas que contiene básicamente reflexión y no relato fuera engullido con fruición por un buen porcentaje de lectores. Y creo que salió bien librado del intento. Quiero señalar, por último, que la gran cantidad de reflexiones sobre la condición humana que pueblan la obra no son análisis filosóficos ni descripciones psicológicas, sino reflexiones específicamente literarias. Inútiles, podría decirse, puesto que no proporcionan ningún saber positivo. No permiten explicar la conducta de las personas con la exactitud con la que Newton explicó la caída de las piedras. Pero necesarias, habría que añadir, porque muestran aspectos o sugieren aproximaciones a algunos de los pilares fundamentales de nuestra existencia (amistad, amor) para los que no es posible una explicación más eficaz. Al menos que yo conozca.
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Re: El último encuentro: impresiones generales |
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Yo también coincido con Dar (creo que todos lo hacemos) en que el principal valor del libro es su elegancia de estilo. A mí personalmente me parece, como dice Aglaia, que la forma está tan cuidada que cada palabra se hace imprescindible, aportando una falsa sensación de sencillez. Y escribir así no es sencillo.
En cuanto a las reflexiones sobre las relaciones humanas que impregnan el monólogo del general, creo que no necesariamente se desprende de ellas un mensaje negativo (como creo que piensa Queenie). Después de cuarenta y un años de reflexión sobre los motivos que llevaron a su amigo y a su amada a pretender matarle, Henrik considera que la amistad es la más noble de las relaciones humanas, y que el sentido de la vida es la pasión que llena el corazón, pasión que evita que la vida sea en vano. No veo ironía ni deseo de humillar a Konrád en sus palabras; más bien, me parece que le trata como a un espejo, único ser a quien confiar sus reflexiones y en quien confirmarlas, aunque sea mediante sus silencios. Es por eso que el diálogo deviene monólogo entre un hombre que se explica y otro que le escucha. No veo la confrontación entre los valores de Henrik y Konrád de la que hablais; en un pasaje, en la más rotunda intervención de Konrád a lo largo de la obra, este dice: "Lo que juramos ya no existe. Todos han muerto, todos han partido, todos han traicionado lo que juramos. Hubo un mundo por el que valió la pena vivir y morir. Aquel mundo murió. Yo no tengo nada que ver con el nuevo. Es todo lo que tengo que decir." Cierto es que Konrád y Henrik son diferentes, que la música (que ojo, no creo que tenga que ver con una mayor devoción por la cultura frente a la supuesta estulticia militar) les separa; pero también creo que sus valores son los mismos. Lo que los distancia en este caso es su forma de vivirlos, en el marco de un mundo que naufraga.
Saludos
Luzhin
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Queen Guinevere
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9/03/2001 10:20
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La opinión de Dar |
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Hol@ nuevamente a tod@s,
Me ha alegrado mucho leer a Dar en el mensaje anterior. Primero porque ya lo echaba de menos y me preguntaba sino había podido leer el libro. (También quiero darle las gracias a Aglaia por su esfuerzo).
Pero sobretodo me ha gustado la opinión de Dar. Hasta ahora es la que más me ha cuadrado. Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dice, creo que ha sabido expresar mejor que yo la falta de alternativas del discurso de Marai.
Esto no quiere decir, en absoluto, que no valore las otras opiniones. Bien al contrario, todo lo que decís Luzhin y Lancory me ha enriquecido mucho la postlectura.
Desde aquí os exhorto a tod@s a continuar el debate bajo cada uno de los epígrafes. Quisiera que este club de lectura fuera algo vivo y adquiriera la calidad de intercambio. Si nos limitamos a intervenciones aisladas y no hay debate, esto no tiene sentido, creo yo.
¿Qué opináis?
Queenie
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Re: El último encuentro: impresiones generales |
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La obra de Sándor Márai, “El último encuentro” me ha parecido una obra densa y compacta. Densa por el peso del contenido (se asemeja a un tratado filosófico) circunscrito a tres temas: el engaño, la infidelidad y la certeza; asuntos que en el extenso ‘mono-diálogo’ de los dos personajes, los amigos Konrád y Henrik, se abren en muchos más constituyendo la suma de detalles en que morosamente se detiene el anciano general Henrik en su, por 41 años, aplazada cita con su amigo y compañero de armas Konrád. Estos detalles tan importantes a lo largo de la existencia de un hombre y que conforman las relaciones interpersonales –el diario escrito por la mujer amada, el arma apuntada a la cabeza del amigo y marido de la mujer amada, las frases dichas por otros personajes [el padre de Henrik o el de la misma Krisztina], etc.- pierden validez o peso específico a la edad en que los dos amigos mantienen su encuentro: la vejez, la hora en que todo, incluso la persona objeto de disputa, no son más que polvo, ceniza, muerte.
Compacta porque, como mantiene Luzhin y en la novela viene a manifestarse, adopta una estructura digamos musical. Musical en dos sentidos: primero por la importancia que en el desarrollo de la historia tiene esta manifestación artística: los que parecían personajes diferentes en el negativo sentido que cabe deducir de dicha expresión emitida en un contexto miltar, se revelan en el discurrir de la novela como los normales; los disparejos y anacrónicos serán aquellos que sin percibir el curso de los acontecimientos (desaparición de un mundo, el imperio austrohúngaro) se aferran a unos valores caducos y sin sentido que abominaban de la sensibilidad e intelectualidad –simbolizados aquí en el disfrute de la música- presentes en el nuevo siglo que apenas si se ha iniciado. Y musical en segundo lugar por la composición de la novela, ciertamente armónica, con esas fugas de asuntos que apenas se insinúan o esos temas que se retoman una y otra vez y que vienen a ser los motivos centrales del relato (el engaño, la infidelidad, la certeza); también hay mucho de musical en esas digresiones que el viejo general realiza y que pareciendo alejarse de los motivos fundamentales vienen a reafirmarlos.
Tan sólo he de poner un cierto pero a este relato; y es el tono machacón de que adolece la segunda parte al focalizarse la entrevista en la reflexión realizada en alta voz por el anfitrión. Me han parecido un tanto exageradas y artificiosas las premiosas largas efectuadas en algunos asuntos que provocan –al menos a mí me ha ocurrido- una cierta pérdida de la tensión exigible a cualquier relato. Pero, insisto, se ha tratado de instantes fugaces, porque en otros la satisfacción lectora ha sido total.
Coincido con Luzhoin en que siendo una novela breve, su análisis no es tan sencillo, pues indaga, en el interior de los seres humanos, en asuntos que son vividos de manera desigual por todas y cada una de las personas.
Aunque no soy muy partidario del análisis puntual y pormenorizado propuesto por Queenie y adoptado por Luzhin, intentaré disciplinarme un tanto esta vez y procuraré decir algo sobre los puntos que habéis propuesto. Pero eso habrá que dejarlo para días sucesivos una vez que otros lectores hayan expuesto sus iniciales impresiones.
Un saludo cordial a todos
Lancory
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Queen Guinevere
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6/03/2001 08:22
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Pregunta para Lancory |
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Querido Lancory,
Siempre me sorprende agradablemente tu capacidad para leer discursos que a mí me han pasado inadvertidos. Y agradezco siempre la claridad de tus explicaciones posteriores.
Una vez más te pido nos puntualices en qué consiste ese tratado filósofico en torno a los tres temas (engaño, fidelidad y certeza)al que te refieres en tu intervención.
Por mi parte, sólo he sabido entender la constatación del imposible contacto entre dos mundos: El basado en la tradición austro-húngara (del que forman parte el Guardia Imperial y su hijo) y el sensible artístico con alusiones a lo francés (la madre) y lo polaco (Konrad/Chopin).
También me ha parecido leer que la única capaz de sintetizar esos mundos es Nini a través de su sencillez, su bondad y su amor.
También me pregunto por qué fue prohibida la lectura de este libro por el régimen comunista. ¿Qué elementos podían ser considerados peligrosos desde su punto de vista?
Tú y yo siempre hemos mantenido que la parte más interesante de la lectura es el debate posterior. Veo que una vez más diferimos bastante en la interpretación del libro, o sea que la diversión está servida.
Cariñosos saludos Queenie
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Re: Pregunta para Lancory |
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Querida Queenie:
Es cierto que a mí esta obra de Sándor Márai me ha parecido en cierto sentido un tratado filosófico. Porque dejando a un lado lo evidente (la colisión de dos mundos, uno ya periclitado y otro que emerge con fuerza simbolizado en el gusto artístico presente en la música), en la larga reflexión del viejo general abundan las aseveraciones de corte filosófico. Véanse si no los siguientes ejemplos tomados al azar:
- concepto de vejez: "Uno envejece poco a poco, primero envejece su gusto por la vida [...]Luego envejece tu cuerpo [...].Envejecemos así, por partes. Más tarde, de repente, empieza a envejecer el alma, [...]. Un día te despiertas y te frotas los ojos, y ya no sabes para qué te has despertado." (págs. 170-171)
- Sentido de la vida: - "¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde pasra siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? [...] - ¿Por qué me lo preguntas? -dice el otro con calma-. Sabes que es así." (págs. 184 y 185)
- La infidelidad y la certeza: El viejo general llega a la conclusión, ciertamente enjundiosa y filosófica, de que los recuerdos que le han torturado durante nada menos que 41 años no se tienen en pie dado que el objeto sobre el que se centraban (Krisztina) ya no existe. En conclusión, se dice a sí mismo aunque en voz alta, "Engaño, infidelidad,traición: son simples palabras, sólo son palabras, mientras que la persona que tendría que responder sobre el verdadero significado de estas palabras ya ha respondido. Lo que no son palabras, sino la muda realidad, es que Krisztina ya está muerta y que nosotros dos estamos vivos. Cuando comprendí esto, ya era demasiado tarde." (pág. 170).
De este tenor son muchos los momentos y las frases que se esparcen por el texto. Si los sobreponemos al cuadro contextual expresado en la caída del Imperio austrohúngaro y el inicio de la Segunda Guerra Mundial (el último encuentro sucede matemáticamente el año 1940)es evidente que se ha producido en el mundo y en los personajes que aquí lo representan un cambio en la percepción vital. ¿Qué otra cosa sino ésta es la Filosofía, el intento de dar respuesta a los interrogantes vitales? Y en mi opinión el hijo del Guardia Imperial, a la altura de sus setenta y cinco años, se pone à la page al entender en esta esperada y dilatada ¿venganza? que todo su sistema de pensamiento se ha trocado en otro acorde con el de Konrád y explicitado en la respuesta que éste (una de sus pocas intervenciones extensas pese a su brevedad)le da: "-¿Por qué me lo preguntas?. Sabes que es así."
En cuanto a por qué el régimen comunista prohibió esta obra de Márai, poco hay que esforzarse para entender la miopía de que el sistema hizo gala. Para mí que a la Nomenklatura les bastaba con que el autor de la obra se hubiese exiliado al país enemigo, los Estados Unidos. Buscar explicaciones -y mucho menos literarias- a la enanez mental de los regímenes dictatoriales no tiene objeto. Por otra parte Sándor Márai siempre se opuso a las dictaduras, ya lo demostró en los años veinte con los fascistas y volvería a demostrarlo con los comunistas. Su claridad mental es digna de elogio, aunque en su momento no se le comprendiese, pero también a nosotros nos ocurrió con la URSS y otros, pero se nos cayó la venda coincidiendo con la caída del Muro; qué escándalo de todo: corrupción, atentados humanos, ecológicos, pobreza, explotación de todo tipo. En fin, para qué más.
Un saludo y espero tu y vuestras (parece que en esta ocasión ha habido alguna que otra defección) opiniones.
Lancory
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Queen Guinevere
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6/03/2001 08:17
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Pregunta para Lancory |
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Querido Lancory,
Siempre me sorprende agradablemente tu capacidad para leer discursos que a mí me han pasado inadvertidos. Y agradezco siempre la claridad de tus explicaciones posteriores.
Una vez más te pido nos puntualices en qué consiste ese tratado filósofico en torno a los tres temas (engaño, fidelidad y certeza)al que te refieres en tu intervención.
Por mi parte, sólo he sabido entender la constatación del imposible contacto entre dos mundos: El basado en la tradición austro-húngara (del q
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Queen Guinevere
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4/03/2001 19:40
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Re: El último encuentro: impresiones generales |
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A mí la novela también me ha gustado, aunque no mucho. En resumen podría decir que es excelente en forma y algo pobre en contenido. Te deslizas con suavidad por sus páginas y los ambientes te envuelven. El escenario es delicado y está muy bien bordado. Concuerda con la imagen que siempre nos ha llegado de aquellas tierras antiguas en costumbres, calladas, profundamente musicales, de bellezas tristes y caballerosidad refinada.
Parece que Henrik hubiera nacido ya viejo, completamente falto de personalidad y nunca hubiera adquirido ideología alguna. Sólo vive a través de los demás: Nini, Konrad, Krisztina y el ejército. Depués ya ni siquiera vive durante los muchos años que pasa preparando el último encuentro.
¿Cuál es el tema de la novela? ¿Qué quiere trasmitir Sandor Marai? Yo a eso no lo considero ni siquiera existencialismo, sino nihilismo total, impotencia para existir. Es antivital, transmite un desencanto enorme. El viejo general no me gusta y su discurso me es completamente ajeno, bastante aburrido, no aporta ni ideas ni sentimientos. Simplemente el vacío.
Literarios saludos, Queenie
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