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wolverine fan
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22/04/2009 17:18
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Re: "El lobo estepario": Impresiones generales. |
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SALUDOS A TODOS.
SOY UN JOVEN, MUY JOVEN(21) Y GRACIAS A DIOS HE DESCUBIERTO HACE POCO (1 AÑ0) MI PASION POR LA LECTURA, ME GUSTARIA ENTRTRAR EN SU PROXIMA DISCUSION SOBRE ALGUN LIBRO. ESPERO ME CONTESTEN Y ME SUGIERAN ALGUNOS BUENOS LIBROS POR FAVOR, MUCHAS VECES EN EL MEDIO K FRECUENTAS NADIE SE INTERESA UN CARAJO POR LA LECTURA, Y ESO ME HA HECHO AISLARME UUN POCO, SER UN POCO MAS CALLADO E INTROVERTIDO. PERO BUENO, VEREMOS SI PUEDO HACER NUEVOS AMIGOS AQUI.
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juan jose
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18/12/2003 01:14
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Re: "El lobo estepario": Impresiones generales. |
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oye tremendo jibastro para empezar he leido todo lo que haz escrito y dejame decirte que lamentablemente no sabes nada de literatura,porque "el lobo estepario" es una joya de la literatura, ademas que creo que el antiguo y aburrido eres tu porque no sabes apreciar ni al autor ni a la novela en si. para terminar creo que deberias saber que los libros antiguos son los valiosos, ademas que"el lobo estepario" noes nada antiguo ya que fue escrito en el siglo xx y no en el renacimiento para que vengas adecir semejante cosa. chau jibastro saludos a la familia y piensa loque te escribo. EL BOHEMIO
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¿Quién teme al lobo estepario? |
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Pero ¿alguien sabe qué clase de bicho es un lobo estepario? Yo no lo sé, desde luego. No entiendo mucho de zoología y tengo la desgracia de no ser aficionado a esos documentales sobre animales que constituyen hoy en día el único espectáculo televisivo políticamente correcto. Tengo una noción general sobre lo que es un lobo, y para asegurarme de que esa noción es correcta he recurrido al diccionario y he verificado allí que un lobo es un mamífero carnívoro, salvaje y dañino para el ganado. Tengo también la idea de que el lobo es un animal sociable, que vive y, sobre todo, que caza en manadas. Esta idea está basada principalmente en novelas, en historias de viajeros solitarios atacados por lobos en remotos parajes de montaña o a campo abierto, en la estepa, tal vez, en lo más crudo del invierno, cuando todo está cubierto de nieve y las presas fáciles escasean. Aglaia cita en otro apartado de esta tertulia un fragmento de Maràis que refuerza esta misma idea. Es una idea novelesca, pero creo que responde a la realidad: Tantos novelistas no pueden estar equivocados.
He rebuscado en la novela de Hesse tratando de encontrar algún pasaje en donde describa al lobo estepario y he encontrado la siguiente frase: "... a un lobo que en su corazón tenía perfecta conciencia de lo que le sentaba bien, que era trotar solitario por las estepas, beber a ratos sangre o cazar (sic) una loba". Y poco más adelante describe la esencia de lobo como "simple, salvaje y llena de salud".
La caracterización que Hesse hace de su lobo contrasta abiertamente con lo que yo creo que es la imagen generalmente aceptada de lobo: el lobo de Hesse es un lobo solitario, mientras que los lobos que corren por ahí van siempre en manada. Tal vez algún experto en zoología nos pudiera enseñar que el lobo estepario es una variedad de lobo que se diferencia del resto de sus congéneres en que prefiere la soledad de la estepa al bullicio de la manada, pero en tanto no se presente ese experto prefiero pensar otra cosa: que por ser un lobo solitario, el lobo estepario es en realidad un lobo literario. ¿A qué viene esto? Viene a que discrepo de quienes buscan en el lobo de Hesse connotaciones negativas, de depredador, e incluso de explotador, de "homini lupus". Por el contrario yo creo que el lobo estepario es un lobo inofensivo, y, casi casi, un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos.
Cada uno ve al lobo a su manera. O mejor, cada uno usa el lobo a su conveniencia. El lobo es una metáfora poderosa, de forma que hay muchos lobos en la historia del pensamiento, pero no todos son el mismo. Concretamente, el lobo estepario no es el lobo que es un lobo para el hombre, no se sitúa en la misma corriente de pensamiento. El "homini lupus" es un ser egoísta que convertiría el mundo en una selva regida por la ley del más fuerte si no hubiera una autoridad con una fuerza superior a la de todos los lobos individuales. Es una metáfora usada por Hobbes en su argumentación para demostrar la necesidad de un poder fuerte. El lobo estepario no es un depredador. Sólo ataca y se ensaña cruelmente con su víctima cuando ve un retrato de Goethe que no le parece adecuado, y aún esto después de muchas dudas y vacilaciones. Es, simplemente, un rebelde. Un rebelde inofensivo porque es un rebelde intelectual. Y desgraciado, además, porque le gustaría no ser rebelde, sino vivir feliz en un casa con una hermosa araucaria en el rellano.
Harry Haller era pacifista, y las asesinatos que se cometen en la última parte de la novela no son obra del lobo estepario. Son episodios irreales que acontecen en el camino de la iniciación de Harry Haller hacia algún tipo de estado superior de conciencia en el que la identidad se disuelve. No hay otra víctima más que él mismo, o partes de sí mismo, de su propio yo, que comienza escindido en una parte humana y otra lobuna y va multiplicándose progresivamente por la acción de sus gurus, en el camino hacia la total destrucción, hacia las "frías mansiones del éter" donde los inmortales viven su existencia "serena, inmutable", luciendo su "eterna risa serena y astral".
Lo que es execrable es la época, la de Hesse y la nuestra. Bueno, algunos aspectos, no hay por qué ser tan fatalista. El lobo no es más que el mensajero, y no me parece justo que nos ensañemos con él. Es una víctima también, pero una víctima clarividente, que puede hacer abrir los ojos a otros. Su aullido, como el de Ginsberg, puede hacer que... iba a escribir que puede hacer que algunos se remuevan inquietos en sus sofás, pero eso no es posible porque "El lobo estepario" es una novela y no una teleserie, pero sí puede hacer que algunos no se sientan tan solos en su rebeldía.
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¡Uffff, por fin, crei que no llegaba! |
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En efecto, crei que no llegaba. Y la verdad es que no es fácil culminar la lectura de este ‘lobo’. Me ha parecido una obra pesada de leer –en bastantes ocasiones me ha aburrido ad infinitum-, como a DAR me parece antigua y anacrónica....
Sin embargo he descubierto el porqué de su atractivo sobre ciertas personas. La razón por la que yo estaba interesado en leerla –a diferencia de mis contertulios es la primera vez que me enfrento al texto- estribaba en la influencia que se decía tenía sobre los adolescentes hasta el punto que, no sé si recordaréis, un famoso crimen cometido por un adolescente sobre sus familiares más directos lo achacó el mismo criminal al influjo que sobre él tuvo la lectura de la obra que comentamos. ¿Qué cosa habrá en tal obra que incita a cierto lector a cometer crimen tan horrendo? –me he preguntado hasta el momento presente. Y por fin he dado con la respuesta: el criminal era un malísimo lector que, adolescente como era, no acabó el libro que comenzó –puro aburrimiento, quizá- sucumbiendo en las primeras 100 páginas en las que Hesse se las ingenia para mostrarnos a un Harry Haller tedioso, masoca y depresivo.
En efecto si lector tan inmaduro como el adolescente criminal hubiera culminado la obra seguramente no habría dado tan fatal paso. Porque Hesse nos muestra en un momento crucial de Europa –el periodo de entreguerras (concretamente 1927)- que había aún esperanza, que por muy terrible que sea la naturaleza humana, por mucho que los hombres lleven en su interior cada uno lobo estepario había posibilidad de salir del agujero, que la guerra que vendría era posible evitarla si en un ejercicio de introspección nos analizáramos nuestra psique (psicoanálisis tan de actualidad en ese momento).
Convengo con DAR en que si la forma novelesca es tediosa y antigua, sin embargo la ideología que se nos muestra conserva plena validez, salvedad hecha del terrible fracaso de la ideología marxista. Me refiero en concreto a la necesidad de aunar en el interior del ser humano el mundo de Mozart y el mundo de Pablo, el mundo de la fiesta y el mundo del espíritu. Creo que la reflexión e indagación sobre esta doble naturaleza del ser humano es algo muy presente en la cultura alemana de ese momento (Thomas Mann en “Dk. Faustus”, por ejemplo). Sobre la salida dada a este problema tan alemán convendría echar un vistazo a las opiniones de Steiner sobre cómo era posible que la grandeza de Wagner conviviese con la vileza de los hornos crematorios nazis. Es evidente que el asunto está lejos de haberse resuelto.
Estoy con Aglaia en que el culturalismo presente en la obra es inmenso (en especial el referido al mundo de la música, aunque observo que a ti te gusta mucho más la poesia de Novalis o de Rilke), y que a nuestra edad [me arriego a aventurar que ya no somos polluelos] gozamos reconociendo tras los textos estas referencias culturales cosa que no te pudo ocurrir, Aglaia, cuando la leíste por primera vez, ¿no es eso?
Y me parece sugestiva la idea lanzada por DAR cuando tilda a “El lobo estepario” como el Antiguo Testamento del movimiento hippy. Es posible, sí señor. Y en tal sentido Allen Ginsber, Kerouac o Burroughs podrían ser tenidos como los apóstoles de la Buena Nueva. Lástima que cuando el “colocón” se generaliza y se convierte en una de las muchas mercancías capitalistas, la intención liberadora inicial que tanto sirve a Haller en la novela quede en un muy segundo plano oculta bajo los fuertes sones repetitivos del bakalao.
Un cordial saludo a todos
Lancory
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Antiguo testamento |
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He releído "El lobo estepario" con simpatía, pese a que es una novela un poco antigua y alemana, no demasiado valiosa desde el punto de vista literario y a ratos pesada de leer. La leí por primera vez en la adolescencia (es decir, hace ya unos cuantos años), y supongo que me impresionó el mensaje de rebeldía que contiene, y la imagen del lobo estepario, tan vigorosa y atractiva, disparó los mecanismos de identificación a los uno es tan proclive a esa edad. Ahora, al releerla, no recordaba absolutamente nada del contenido de la novela, pero me acompañaba todo el tiempo una sensación de "dejà vu" (o "dejà lu") que me resultaba muy agradable. Era como si hubiera descubierto en un lugar inesperado un paquete de fotografías antiguas y estuviese mirándolas una a una, y en cada una encontrase algo que una vez fue importante para mí pero ahora tenía del todo olvidado: un grupo de amigos, una fiesta, una chica, una prenda de vestir, un lugar con alguna significación especial. Pienso ahora que debió ser uno de los libros que más me influyó en aquella época.
Leído en la actualidad resulta un poco antiguo. Antiguo desde el punto de vista literario: fue escrito en la primera mitad del siglo XX, pero si se piensa sólo en su estilo podría haber sido escrito perfectamente en el siglo XIX. Y antiguo también, aunque por diferentes razones, desde un punto de vista ideológico: la revolución a la que pacíficamente convoca ya ha tenido lugar y ya casi la hemos olvidado. Pero este segundo aspecto, el ideológico, es sin duda más importante que el primero, y así como "El lobo estepario" no merecería ser mencionado en una lista de las mejores obras literarias de la historia, sí que se debería tener en cuenta a la hora de confeccionar una lista de las novelas que mejor han captado el espíritu de su época o que más han contribuído a conformarlo. Porque en "El lobo estepario" encontramos, formuladas de manera más o menos explícita, una gran cantidad de las ideas (casi todas) que componen la mentalidad del hombre de finales del siglo XX o incluso de ahora mismo: pacifismo, ecologismo, orientalismo, psicodelia... Leí hace poco una novela de rabiosa actualidad, en donde se describe el modo de vida de los jóvenes más típicamente jóvenes de nuestros días, y apenas veo diferencia entre las noches de pastillas y discoteca hasta el amanecer a que se entregan esos personajes y la noche del baile de máscaras en la que Henry Keller baila sin parar, se mete de todo y se pone como una moto.
Y cierro esta intervención inicial con una pregunta que me rondó por la cabeza desde las primeras páginas: ¿Podemos considerar a "El lobo estepario" algo así como el antiguo testamento del movimiento hippy?
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Hesse, Novalis, Rilke |
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Sueño, pero mucho, muchísimo, más sueño del que tengo ahora –y es un ahora tempranísimo y oscuro- provocan en mí los aullidos desafinados de este lobo. Pero no un sueño como ese que Hesse describe, cercano a la pesadilla –lo que al menos implicaría cierta actividad- que se gesta en el “ámbito oscuro del alma” –de la que, en verdad, sigo prefiriendo “la noche oscura” -. No, sueño de dormir. De cerrárseme los ojos y bostezar. No resisto, en verdad no resisto los personajes plañideros. Me superan. Ni los entiendo ni quiero entenderlos. Me aburren, sólo me aburren. Y ya sé, lo sé, que no es éste un buen modo de acercarse a una novela, cualquier novela, ni mucho menos a un texto al que se llega predispuesta, mal dispuesta, lastrada por el tiempo y los recuerdos. Y, menos todavía, cuando el autor en cuestión resulta ser feo feo detrás de su endurecido rostro de papel maché –nota: esto sólo lo pongo para que Dar cuestione, una vez más y por sistema, la inconsistencia de mis criterios de interpretación- ¿Exagero? Sí, probablemente. Pero no mucho. La primera vez que leí “ El lobo...” lo hice a destiempo, falta de referencias filosóficas, literarias, históricas... No entendí nada. Me superó el texto y, obviamente, lo que no se comprende no se disfruta. Me aburrí entonces. Ahora, en cambio, el bagaje cultural se me supone y se me supone, también, la comprensión. Entendí todas y cada una de las referencias y, obviamente, lo que se comprende pero no se comparte no se disfruta. Me volví a aburrir. Y puede, puede tan solo, que sea ésta mía una opinión negativa en exceso que el alejamiento personal de las premisas que rigen el destino de Henry Haller me impida encontrar en el texto los encantos que miles de lectores han hallado en él. Que el uso y abuso del adjetivo “bonito” a lo largo y ancho de la novela me tenga mediatizada. No existe, en todo el diccionario, palabra más insulsa. Perdida, como Haller, en medio de esa estética de la estática que encuentro detestable, amorfa, desapasionada, inútil referencia a un casi no ser... Porque, algo bonito, así sin más, no es nada, sólo algo que es, que está, pero no provoca nada que no sea la menuda complacencia de la pupila distraída, que mira sin ver... Sin embargo, lo reconozco, algo bueno obtuve de la lectura –además de largas pláticas con mi almohada- ¿Qué cosa pudo ser? –se preguntarán, ( os preguntaréis) ustedes (vosotros) un sí es no escépticos- Es, sencillamente, un reencuentro con Novalis y Rilke – dos de mis poetas predilectos- a quienes Hesse se remite hasta la saciedad- Pero, no es éste lugar propicio para hablar de ellos, pertenecen a la ventana de más arriba. El autor cita a Novalis “ Hay que estar orgulloso de dolor; todo dolor es un recuerdo de nuestra condición elevada” Yo, para terminar este inicio de impresiones casi depresiones, quisiera citar a Rilke “Aunque cambie rápidamente el mundo como imágenes de nubes, todo lo perfecto vuelve a la antigüedad. Sobre el cambio y el camino más ancho, más libre, dura aún tu precanción, dios de la lira. No son reconocidas las penas, el amor no se ha aprendido, y lo que nos separa en la muerte no está desvelado. Sólo la canción sobre la tierra glorifica y festeja.
¿No es hermoso? Lindo día a todos si es que todos son alguien (cosa que ya empiezo a dudar) Cariños de jueves Aglaia
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Por alusiones |
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Una nota sobre lo que tú llamas "la inconsistencia en tus criterios de interpretación" (¡uf!) y que dices que te critico por sistema. Bueno, dos notas. La primera es que no lo hago por sistema. Lo hago siempre que me parece adecuado. ¿Qué culpa tengo yo de que siempre me parezca adecuado? La segunda, que es a lo que iba. Me sorprenden tus "criterios de interpretación". Me sorprenden en el buen sentido: me resultan curiosos, me intrigan, e incluso me fascinan o me admiran. Parece que buscas siempre a la persona: buscas a la persona por debajo del autor, y a la persona por debajo del personaje. Me sorprende ver que los demás buscan en la literatura algo diferente a lo que busco yo. ¿Qué busco yo? No lo sabría decir, pero desde luego no busco personas. Las personas las busco (o las evito) en la vida real. Sólo cuando la presencia del autor se hace excesiva (caso de Marías) o cuando un personaje me despierta una simpatía o antipatía especial, me fijo en las personas. Concretando, que en este caso significa hacer referencia a "El lobo estepario": respeto tus sentimientos acerca de la personalidad del personaje. Los sentimientos son siempre muy respetables. Sólo quiero indicarte que la personalidad del Harry juega en la novela un papel muy poco importante. Es cierto que puede calificarse como personaje "plañidero", pero lo que creo que el autor, serio y alemán (o serio por alemán, o alemán y por tanto serio), quería poner de manifiesto en ese personaje no es un aspecto de la personalidad, sino una actitud vital, un juicio o una reacción acerca de la civilización y la cultura que en realidad es el resultado de una reflexión, de un razonamiento, más que de un sentimiento. Es decir: lo de menos es que Harry llore, lo importante es que la civilización hace llorar. ¿No te parece?
Aullidos lobunos. (Aullidos->Ginsberg->hippies: reincidiré en el tema).
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Al borde del sepulcro, con los pies colgando |
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Dar, querido Dar...
No vayas a semejarte tú, ahora, al viejo ingeniero que se la pasa diciéndome de cosas y retorciendo todas mis palabras. La fiebre, derivada de una fea amigdalitis que arrastro desde hace un mes porque no tengo tiempo de curarla como Dios manda, me consume y me hace desvariar. Yo no sé lo que busco en la literatura, sé que me place enredarme en discusiones bizantinas con más frecuencia de la debida y que, cuando mi pasatiempo –entiéndase clickeas en general, me obliga a caracolear sobre letras que no me son especialmente gratas, como es el caso presente y fue el anterior, intento buscar ángulos ligeros que me permitan ahorrarles (ahorraros) las maldiciones que la lectura me provoca. Pero, en fin, seamos serios y discutamos, pues, sobre eso que tanto parece interesarte, la decadencia del mundo y sus alrededores. Convengo, por supuesto, que “El lobo...” es símbolo y signo de una época, que Hesse pretendía evidenciar con ella el disgusto que la Europa de posguerra le provocaba, la descomposición de los valores tradicionales y la inercia de una sociedad ahíta de casi todo y convenientemente establecida en un impasse del tipo laissez faire, laissez passer. Supongo que, en este sentido, puede considerarse al lobo una especie de protesta airada y sin tiempo que sirvió a los lectores de su generación y sirve a los de nuestra. La literatura ofrece, de tiempo en tiempo, ejemplos parecidos. Zola lo consiguió, años antes que Hesse, con “Germinal”, los epigramas de Marcial con la Roma de su tiempo y el “realismo sucio” con la sociedad americano-gringa de mediados de los ochenta. Finalmente, esto, sólo significa retomar aquella vieja máxima de ¿Sthendal? Que venía a decir que “la novela es un espejo que refleja lo que pasa a lo largo de un camino”. ¿Qué diferencia a “El lobo...” del resto de los ejemplos que te cito? Pienso que la forma en que Hesse se adentra en los laberintos del alma humana y, para desgracia de la humanidad, el alma –en quienes la tienen – se repite constantemente a lo largo de lo siglos, por eso el hombre comete las mismas estupideces una y otra vez, por eso los lectores de hoy, lo mismo que los de los años setenta, se reconocen en Haller, y con el se identificarán, seguramente, los que lean –si para entonces se lee- en el año 2100. Y éste, precisamente éste, es de todos los aspectos que critica Hesse a la sociedad de su tiempo el que más me interesa. La desculturización de las masas, el escaso amor a la letra escrita. Si Hesse resucitará en nuestros días tengo la certeza de que regresaría corriendo a su sepulcro. “aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo (...) con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial, con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro (...) el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado” ¿”El lobo...” precursor de la època hippie, Dar? No, niño, precursor de la nuestra en todo caso. Nada que ver el gusto por matar y rematar de la última parte de la novela con aquello de “haz el amor y no la guerra”. No, no, insisto. Estos son los días del lobo no tú nostálgico recuerdo de la beat generation. Y, para terminar, permíteme citarte un verso escrito en uan situación parecida a la que se escribió el lobo algunos más tarde, después de otra guerra...
“Dejad de matar a los muertos, no gritéis más, no gritéis si aún los queréis oír, si esperáis no morir. Tienen un imperceptible susurro, no producen más rumor que el crecer d e la hierba alegre donde no pasa el hombre”. (Giuseppe Ungaretti)
Y puede que los muertos sean Goethe, Novalis, Nietzche, Demócrito, Novalis... y puede, Dar querido, que seamos nosotros mismos, sentados al borde de la sepultura con los pies colgando ¿hacia dentro?...
Feliz sábado. Aglaia
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Settembrini
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8/06/2001 18:26
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¿Se puede? |
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¿Pero por qué no me querrá esta mujer? ¡Si soy un pedazo de pan! En fin, beberé para olvidar...
Sobre Hesse, sólo quería decirles que me han impresionado. Prometo participar en la lectura de la próxima obra que propongan; me temo que en este caso he llegado un poco tarde.
Sólo quería sugerirles dos temas que apenas han mencionado: la influencia del pensamiento oriental en la obra de Hesse (y concretamente en el Lobo, aunque es más obvia en "Siddharta"), así como la posible influencia de ideas procedentes de círculos masónicos, con todo lo amplias y ambiguas que estas puedan resultar. Ya sé que este último comentario puede no parecer muy serio, pero si han leído "Viaje al Oriente" comprenderán que Hesse maneja cierta terminología y ciertos conceptos habituales en ese extraño mundillo. Esto nos llevaría al carácter ciertamente esotérico o hermético de muchos pasajes de nuestro autor.
Confío en que esto les sugiera alguna reflexión adicional. Lamento no ofrecer más que esbozos de ideas o impresiones generales, pero hace tiempo que leí la novela y no he vuelto a reflexionar detenidamente sobre ella. Les vuelvo a prometer que pueden contar conmigo en su próxima lectura, y que trataré de estar a la altura de sus profundos comentarios.
Da gusto encontrar rincones así en la Red.
Vale.
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