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Apócrifa lectura
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Apócrifa porque no leí el libro completo que no pude conseguir -todavía maldigo por ello- pero la red -bendita, divina y alabada sea por siempre la red- me consiguió el primer capítulo del libro, otro capítulo de "La ricorda di Bolzano", fragmentos de "L'herencia de Ezster" y extractos de su diario. Un totum revolutum de lenguas, dicho sea de paso. El caso e sque yo m elo leí todo, varias críticas, uan entrevista con el autor, sus textos y me hice una idea del asunto. Y, en consecuencia, sobre eso escribo. No es muy ortodoxo, no es muy formal pero e slo único que pude hacer. Espero dos cosas, que no le saburra mucho mi parcial comentario al capítulo uno d el anovela y que, en abril, elijan ustedes un libro que exista en estas y olvidadas tierras dejadas de la mano de Dios y los editores. ***
Caja china.
"La solitudine intorno a me è fitta come la nebbia d'inverno". ( Sandor Màrai, Diario, enero 1989, poco antes de morir.)
Calificar de afásica la obra de un escritor es, cuando menos, una actitud temeraria. Sin embargo, un afamado crítico italiano afirma que ésta y no otra es la cualidad que distingue la narrativa de Màrai de la de sus contemporáneos. Parece paradójico definir como muda una novela que, en principio, debe conversar con el lector su historia. Puede parecerlo, no lo es. El crítico refería su comentario a “La riconta de Bolzano”, pero tal cualidad –o calidad- destaca también en “El último encuentro”. Afasia léxica, silencio, enmudecimiento de la palabra superflua, innecesaria, neologista, enmarañada. Si algo se presiente en la lectura es la limpidez de las letras. La prosa medida, ajustada, precisa. Ni una palabra de menos –que sería carencia- ni una demás –que se convertiría en desperdicio- Escasos son los narradores que, en este siglo, asumen la preocupación formal del lenguaje como parte sustancial de la creación. La inclusión de la política, la psicología, la sociología, la informática o la ciencias como ejes narrativos dotan al género de amplias perspectivas temáticas privándolo del gusto por la palabra, del juego con la palabra. El deseo de decir prevalece sobre el modo en que las cosas se dicen; por cuidar el contenido se descuida la prosa. Màrai es, ciertamente, una excepción a esta regla, un cuidadoso estilista que purga y expurga sus letras en busca de un equilibrio ideal entre fondo y forma. Ofrece a sus lectores textos cadenciosos que no melódicos, que no poéticos. Un ritmo constante, uniforme, derivado de la simplicidad de las oraciones, muy cortas y escasamente adjetivadas, frecuentemente yuxtapuestas y coordinadas, con una subordinación mínima por innecesaria. El tipo de proposiciones que corresponden a un hombre viejo, encerrado en sí mismo y su pasado; a una memoria que ordena los recuerdos largamente meditados y prescinde, por tanto, de causas, efectos, consecuencias y circunstancias. Memoria sin distracciones, sin adornos, sin alharacas... que se presenta al lector “au même rythme lent des très vieilles gens” (El último..) . Tal sencillez de estilo es, por supuesto, una falacia que oculta una novela escrita más con la cabeza que con el corazón, es decir, que disfraza una prosa muy densa, muy cerebral, bajo un antifaz de aparente simplicidad. Escritura clásica, libre de vanguardismos, purista casi; y por ello - o pese a ello- tan fácil de leer que envuelve al lector entre sus líneas, le hace cosquillas, lo atrapa y lo centra en la historia sin aburrirlo pese a la prolijidad de los detalles que, narrados en otro tono, lo hubieran conducido al tedio. Estilo sutil de refinada ironía producto del distanciamiento entre los personajes y su historia, marcada -en todas las obras de Màrai - por un destino determinista contra el que es imposible luchar.
“ Fatti conoscere da lei, Giacomo, affinchè si renda conto che per lei non esiste una vita diversa da quella che le ha assegnato il destino, che tu sei l’aventura e che per lei non esiste nessuna possibilità di vivere insieme a te” (“La riconta...”)
“Lo complicado no es bello, sólo complicado”, afirma Màrai en una entrevista, y, sin embargo, rodea sus líneas de hermosas metáforas, sus letras de suntuosidad a ratos casi lujuriosa, a ratos con perfil de sepultura de tan sombrías. En realidad, yo no debería siquiera estar escribiendo esto con tan poca lectura pero, ya que lo hago, en vez de aburrirlos a ustedes con el exquisito manejo del aspecto verbal que Marài nos ofrece, voy a enredarme en los dos detalles más evidentes del capítulo uno de “Les braises” –título mucho más sugestivo que el de la edición española- El primer capítulo –la prosa- se estructura en torno a dos binomios semánticos: viejo/antiguo, opaco/luminoso (frío/cálido). Ni se asusten, no pienso citar todas las referencias que son más de una docena, sólo un par de brevísimas frases.
“ ...Ces pièces voûtées, étaient trop sombres; voilà pourquoi elle avait fait couvrir les murs de soies claires... “
“Son visage ridé et rose se faisait vieux à la façon des très vieilles étoffes, des soieries anciennes “
Y, partiendo de esquema tan mínimo, Màrai arma una estructura de caja china que engarza, en un sola, todas las historias que se narran: la de Nini, su padre, su madre, su esposa, el pabellón de caza, el castillo, las vastas planicies ... la propia historia del protagonista... Desconozco si tal entretejido se mantiene a lo largo de la narración o se utiliza, únicamente, como técnica que permite al lector conocer los antecedentes previos a la intriga sobre la que se arma la novela. Acaso alguno de ustedes pueda ilustrarme al respecto. Obviamente necesita el autor un nexo, un motivo, que vaya guiando una caja dentro de la otra. ¿Ya se dieron cuenta de lo importantes que son las telas en el primer capítulo, las sedas en concreto? Y es curioso que la mirada de un soldado, de un hombre introvertido, solitario, callado remita, una y otra vez, a un elemento tan femenino como era la seda a fines del XIX
“ Au château, les murs étaient recouverts de tentures de soie aux couleurs claires à la mode: bleu, vert clair ou rose, tentures brodées d'un filet doré et fabriquées dans la région parisienne “
“ Devant les fenêtres, des rideaux de soie blanche descendaient jusqu'à terre”
Siempre cálidas, siempre claras, las sedas recubiertas por esos brillos algo ajados que el tiempo concede a las telas suntuosas, mitigan la ausencia de los personajes femeninos que, sin embargo, se hacen presentes en cada pliegue de la tela que cubre, además de las paredes sus fantasmales osamentas y va enlazando habitaciones, recuerdos, ambientes, palabras... que construyen y deconstruyen la vieja historia del viejo general encerrado en su castillo.
Quedarían muchas cosas más pero ya se me hizo muy largo esto y no quiero aburrirlos más
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Envidia
Envidia me produce que seas capaz de describir así una obra que no has leído, consiguiendo expresar ideas que yo no consigo y haciéndome recapacitar en otras que se me habían escapado totalmente a pesar de haber leído y releído el libro. Es cierto lo que dices sobre las telas, y ya me había llamado la atención la multitud de referencias a la decoración suntuosa de las paredes de las habitaciones de la mansión. Mejor dicho de algunas habitaciones, de las que ya no se empleaban por los recuerdos dolorosos o amargos que tenían asociadas. El descubrirme el secreto de la facilidad de lectura (que no de escritura) del autor (frases cortas, poca subordinación) casi consigue romper la magia que notaba al volver a sumergirme en la lectura de determinados pasajes. Pero no lo ha conseguido. Solo puedo añadir que lamento sinceramente (por lo que todos habríamos ganado) que no pudieras conseguir el libro.
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400 direcciones...
más o menos me dio la red en torno a Marai. Descartando las germánicas y eslavas, me quedaron unas 100. Eliminadas las españolas -notas miserables todas- revisé alrededor de 70 de las que aproveché unas 15 en francés, italiano y portugués. Las italianas son excelentes porque Màrai fue un gran éxito editorial en Italia, de ahí saqué casi todos los textos relativos al "Ultimo..." y a "La ricorda...". El primer capítulo de "El último..." salió de la página de Albin Michel editores y los fragmentos del Diario y "L'herencia de Ezster" de unas páginas brasileñas. Imposible meter tal desmadre como un link. A mí me gustó Màrai. Me gustó mucho como estilista y, en cambio, Marías suele producirme sueño. No conozco "Mañana..." pero desde mañana lo buscaré porque en esta alborotada ciudad que habito encontrar un libro empieza a ser casi milagroso.
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Re: Apócrifa lectura
Querida Aglaia,
Quiero darte las gracias por el esfuerzo que has hecho por participar en la lectura aunque sea "apócrifamente". Siento verdaderamente que no hayas conseguido el libro (aunque desde un punto de vista literario, tampoco te has perdido gran cosa, francamente).
Espero que para la próxima lectura (me parece que ya quedó decidido MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN Mí) tod@s y cada un@ de nosotr@s expresemos explícitamente nuestra capacidad física para leer la obra seleccionada en el tiempo preacordado.
Respecto al RICO hallazgo que has tenido en la red sobre Sandor Marai, te pido encarecidamente que en el caso de ser en español lo incluyas a nuestra sección de LINKS/ENLACES. Ya sabes que es pobre el tratamiento de la literatura en español en internet. Creo que debemos hacer un esfuerzo para ir incluyendo en nuestra querida web todos los enlaces que encontremos.
Admirados(por tu siempre-excelente prosa) saludos, Queenie