Publicidad
|
Revolotean los copos con los pétalos, según el viento.
Desequilibra la balanza el salmón, de un coletazo.
Siempre volubles, en la noche sin luna, las llamaradas.
En el umbral, destados los lazos, el par de botas.
Por las pisadas, dejóse conocer el caminante.
Por las pisadas, déjase conocer el caminante.
José Lara Ruiz
|